El matrimonio Estefan ha sido uno de los residentes más icónicos del exclusivo barrio Star Island desde hace casi tres décadas. Esta isla artificial, que está conectada con tierra firme solo por una carretera y cuenta con poco más de tres decenas de parcelas, ha experimentado un renacer en popularidad en los últimos años gracias en gran parte a la privacidad que ofrece a sus vecinos, porque únicamente ellos o los visitantes autorizados pueden acceder a su interior.
El afortunado comprador, cuya identidad no ha trascendido, disfrutará ahora de un edificio principal con seis habitaciones y diez baños, que cuenta con su propio embarcadero, y de una segunda casa de dos plantas para invitados.
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