Están apuntando al enemigo incorrecto. Al ver incendiada la Mansión Sadoglu, todos le declaran la guerra a Cihan, sin embargo, él no fue. El verdadero autor de esa atrocidad fue nada más y nada menos que la malvada Fusun.
Fusun quiere recuperar la confianza de su hija, pero ella sin duda la odia y le hace saber que jamás quisiera tener una madre desalmada como ella.
Miran ha empezado la reconstrucción de la Fundación Sadoglu sin registrar cargos contra nadie, para proteger a su tio Cihan.
Las niñas de la fundación visitan a Reyyan y la hacen inmensamente feliz al ver que todos están bien y que nada malo les paso por el incendio.
Miran y Reyyan han decidido apegarse a la fe, para que ella y su hijo salgan bien y que nada malo les pase a la hora de que ella vaya a dar a luz.
Reyyan se empieza a sentir muy mal, pero no quiere preocupar a nadie porque están a punto de abordar un avión, pero lo inevitable pasa, se desmaya y la llevan al hospital. ¿Qué pasará?



