Crecer en una familia que tiene pocos recursos económicos no es una experiencia fácil para los niños. Ellos son obligados a aprender desde pequeños a sobrevivir en un mundo competitivo y cruel. Sin embargo, existe un buen motivo para celebrar la falta de dinero: personas pobres son más generosas. Y este sentimiento de amor al prójimo empieza en la niñez.
Por lo menos fue esto lo que reveló un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de California. Ellos descubrieron esto después de invitar a 74 niños, matriculados en preescolar a participar de un desafío. A cada misión cumplida, los niños recibían diversos regalos.
Al final del juego, los niños descubrieron que podrían juntar todos los puntos y cambiar por un regalo súper especial o donar sus premios a niños enfermos. Cada niño debería decidir solito, dentro de un salón vacío, cuál opción prefería: llevar diversos regalos súper divertidos para casa o donar a niños enfermos y sin condiciones económicas.
Los resultados mostraron que cuanto más rico era el niño, menos regalos ofrecía para donación. Los niños pobres eran, claramente, los que más tenían ganas de ayudar a las personas necesitadas.
¿Qué te parece el estudio?



