Por tercera vez en los últimos diez días la Policía uruguaya fue acusada de matar al disparar sobre delincuentes o presuntos delincuentes desarmados. Por estos casos, un policía fue procesado por la Justicia y otros cuatro están detenidos a la espera de un dictamen judicial.
El último de estos tres episodios provocó fuertes protestas en el barrio de Santa Catalina, al oeste de esta capital, donde martes y miércoles los vecinos levantaron barricadas, quemaron neumáticos, atacaron a pedradas una dependencia policial y vehículos de la prensa e incendiaron una casilla de vigilancia.
Los manifestantes, algunos encapuchados, protestaron por la muerte de un vecino de 19 años abatido por la policía luego del asalto a un almacén.
"Sentimos profundamente el dolor de los padres, amigos y la familia, pero creemos que esto debe ser solucionado en un marco de tranquilidad, paz, convivencia y apostando fundamentalmente a lograr buenos resultados desde el punto de vista judicial, llevando a la Justicia a aquellas personas que, de alguna manera, pueden haber tenido una implicancia en éstos hechos", dijo el subsecretario del Ministerio del Interior Jorge Vázquez en conferencia de prensa.
Vecinos declararon que los abusos policiales son frecuentes en el barrio. Una mujer no identificada preguntó ante las cámaras del portal del diario El Observador si sería necesario matar a un policía para que se los deje tranquilos.
En una primera instancia, el ministro del Interior Eduardo Bonomi dijo que el joven que luego sería muerto estaba armado y había disparado contra los policías. Sin embargo, hoy corrigió la información y confirmó que el muerto estaba desarmado, que recibió dos balazos por la espalda y que un revólver que apareció a su lado fue colocado por policías.
"Hay legítima indignación en los vecinos", dijo Bonomi a la prensa, pero afirmó que algunos aprovecharon para robar durante los disturbios y que otros tratan de sacar rédito político de la situación.
En Santa Catalina vive y tiene gran predicamento el ex guerrillero tupamaro Jorge Zabalza quien se mantiene aferrado a las banderas revolucionarias y acusa a sus ex compañeros ahora en el poder, como el presidente José Mujica y el propio Bonomi, de haber traicionado los principios de la guerrilla. Unas horas antes, Zabalza acababa de ser procesado por la Justicia por haber participado en febrero de una manifestación que terminó con disturbios dentro de la sede de la Suprema Corte de Justicia.
Cuatro agentes que participaron en el episodio en Santa Catalina están detenidos a la espera de que la Justicia se expida sobre el caso.
El lunes, un juez de la ciudad de Pando envió a prisión a otro policía que mató a un delincuente que manejaba una camioneta robada y no acató una orden de detenerse, según la versión policial.
El martes de la semana pasada el Ministerio del Interior admitió que disparos de armas de fuego efectuados por la policía habían ocasionado la muerte de dos presos durante un motín en una cárcel en las afueras de Montevideo.
En primera instancia, la policía había afirmado que el motín había sido reprimido con balas de goma y un primer comunicado del Ministerio del Interior señaló que uno de los presos presentaba una herida punzante mientras el otro tenía lesiones producto de golpes o una caída.
El comisionado del Parlamento para las cárceles, Álvaro Garcé, dijo que las muertes en el motín fueron "ejecuciones extrajudiciales" realizadas por la policía.
Las encuestas de opinión pública muestran que la falta de seguridad es el problema que más preocupa a los uruguayos.




