Contaminación en Beijing

EFE

China ha "declarado la guerra" a la contaminación, "no tendrá piedad" contra la corrupción y buscará un crecimiento económico estable mientras aplica una serie de reformas que garanticen su sostenibilidad, entre las grandes prioridades para 2014 anunciadas hoy por el primer ministro chino, Li Keqiang.

En la inauguración de las sesiones anuales de la Asamblea Nacional del Pueblo (ANP), el Legislativo chino, Li presentó su primer "Informe sobre el Trabajo del Gobierno" y anunció las metas del Ejecutivo para este año, entre las que incluyó una inflación del 3,5 por ciento y un crecimiento económico del 7,5 por ciento.

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Ese objetivo es idéntico al que China se fijó el año pasado, pero Li matizó que ha quedado atrás la época en que la consigna era crecer, a costa de lo que fuera, y en 2014 "las reformas son la gran prioridad del Gobierno".

Esas reformas tratan de garantizar que el crecimiento, aunque por debajo de los dos dígitos que alcanzó en su día, sea sostenible, lo que requerirá, según subrayó, "dolorosos ajustes estructurales".

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Un área que no corre amenazas de ajustes será el presupuesto de Defensa, que crecerá más de dos dígitos, como se ha vuelto ya casi tradicional, en este caso un 12,2 por ciento -un 1,3 por ciento más que el año pasado-, para quedar en 2014 en 808.200 millones de yuanes (132.000 millones de dólares, 96.000 millones de euros).

Este anuncio se produce entre el nerviosismo de los países vecinos y de EEUU, por una modernización militar que consideran que carece de transparencia y que coincide con un aumento de las tensiones en las disputas territoriales entre China y sus vecinos.

"Salvaguardaremos la victoria de la Segunda Guerra Mundial y el orden internacional de la posguerra y no permitiremos que nadie dé marcha atrás en el curso de la Historia", dijo Li.

Entre las prioridades que el primer ministro, que el próximo día 13 ofrecerá una rueda de prensa -su única en el año- tras la clausura de la ANP, expuso en su discurso se encuentra también la "guerra contra la contaminación", un problema que genera cada vez más malestar entre la población.

Pekín, como muchas otras ciudades chinas, ve con regularidad aumentar la concentración de partículas contaminantes varias veces por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La capital china mantuvo activada la semana pasada, por primera vez, la alerta naranja por polución, la segunda más grave en su sistema de clasificación.

A juicio de Li, la contaminación es "la luz roja de advertencia de la Naturaleza contra el modelo de desarrollo ciego e ineficaz".

"Declararemos la guerra contra la contaminación y la combatiremos con la misma determinación que hemos combatido la pobreza", destacó.

Para ello, se fomentará el consumo de energía no procedente de combustibles fósiles y se limitará la capacidad de sectores altamente contaminantes, como el cemento o el acero.

Un área que ocupó también buena parte del discurso del jefe del Gobierno chino fue la lucha contra la corrupción, la gran campaña que ha abanderado el presidente chino, Xi Jinping, para la que se establecerá un sistema que "castigue a los funcionarios deshonestos sin piedad, de acuerdo a la ley".

"Se incurre fácilmente en la corrupción, cuya incidencia es alta entre el funcionariado. Persiste la falta de integridad y diligencia", admitió Li, quien indicó que el Gobierno "debe pensar en las causas del problema y en cómo solucionarlo", ya que "el sistema de credibilidad social dista de ser completo".

La inauguración de las sesiones de la ANP se produjo en medio de un fuerte despliegue de seguridad en el exterior del Gran Palacio del Pueblo de Pekín.

Las sesiones, el "plato fuerte" de la temporada política china, se han abierto después de que este fin de semana murieran acuchilladas 29 personas y otras 143 quedaran heridas, en la estación de ferrocarril de Kunming, en el suroeste de China, un ataque que el Gobierno ha atribuido a "grupos separatistas de Xinjiang", hogar de la minoría uigur, de religión musulmana.

En este sentido, Li también lanzó un llamamiento a promover "la unidad étnica" y aseguró que "somos el pueblo de todos los grupos étnicos en la gran familia de la nación china".

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