EEUU Internacionales -  14 de octubre de 2014 - 16:24

Dreamer de Harvard varado en México

La quimioterapia no funcionaba ni tampoco la radiación. Ya le habían extirpado el riñón. A esa altura Darío Guerrero, un estudiante de Harvard, hizo lo que cualquier joven moderno haría por un progenitor agonizante: buscó en la internet y actuó con presteza. Encontró un par de clínicas en México y se llevó a su madre allí.

Fue el error más costoso en sus 21 años de vida, ya que Guerrero, quien estaba en Estados Unidos ilegalmente, no puede regresar al país donde vivió casi toda su existencia.

Sus padres lo llevaron a Estados Unidos cuando tenía dos años. Llegaron con visas de turistas y se quedaron. Hizo la escuela primaria y se ganó una beca para un programa de verano de la Universidad John Hopkins cuando tenía 13 años. Junto con otros cientos de miles de estudiantes, se acogió a un programa que deja en suspenso las deportaciones de jóvenes como él bajo una orden ejecutiva del presidente Barack Obama.

Pero ese beneficio queda sin efecto si una persona sale del país sin la autorización del gobierno.

Guerrero lo sabía. Sin embargo, su madre empeoraba y el muchacho decidió que no podía esperar. La llevó a las clínicas mexicanas y estuvo a su lado cuando falleció semanas más tarde.

Ahora, en lugar de preparar exámenes en Cambridge, Massachusetts, se encuentra varado en la casa de sus abuelos en un barrio suburbano de la Ciudad de México controlado por pandillas.

"Entró en estado de pánico e hizo lo que pensó era lo mejor para su familia", relata su abogado Alan Klein, quien está tratando de conseguir una exención por razones humanitarias luego de que se le negó a Guerrero un permiso para volver al país.

El gobierno concede estas exenciones "sobre la base de razones humanitarias imperiosas o si hay un beneficio público importante", según el portal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. El año pasado aprobó una tercera parte de las solicitudes recibidas al amparo de consideraciones humanitarias.

Funcionarios del Servicio desistieron de hablar del caso de Guerrero porque todavía no se ha resuelto, pero su portavoz Chris Bentley dijo que "las leyes de inmigración son complejas y cualquier persona que quiera actuar en asuntos relacionados con la inmigración tiene que entender claramente las posibles consecuencias de sus acciones".

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