Cuando los milicianos del Estado Islámico se retiraron del pueblo de Jurf al-Sakher la semana pasada, las fuerzas armadas iraquíes se apresuraron a festejar la victoria contra el grupo extremista. La televisión estatal mostraba tanques y Humvees recorriendo la ciudad y soldados inspeccionando edificios gubernamentales ocupados por la milicia extremista desde agosto.
Sin embargo, sitios periodísticos independientes de Irak revelaron una presencia más discreta, la del poderoso general iraní Ghasem Soleimani, cuyo nombre ha estado asociado a las escasas victorias atribuidas a las fuerzas de tierra iraquíes. Comandantes locales dijeron que el grupo chií libanés Jezbolá también estaba presente en el frente.
Milicias chiís han cumplido un papel fundamental en la expulsión del grupo Estado Islámico del llamado Cinturón de Bagdad, las aldeas sunís que rodean la capital. Pero las milicias también han sido acusadas de atrocidades contra los sunís, y su avance, aprovechando por los ataques aéreos estadounidenses, podría socavar los intentos de unificar el país.
Comandantes de las milicias dijeron a The Associated Press que decenas de asesores de la Guardia Revolucionaria iraní y Jezbolá estuvieron en el frente en Jurf al-Sakher, donde entrenaron a unos 7.000 soldados y milicianos iraquíes y coordinaron el operativo junto con los jefes militares.
Un comandante, que se identificó con su seudónimo de Abu Zeinab, dijo que Soleimani empezó a planificar la operación de Jurf al-Sakher hace tres meses. La población se encuentra 50 kilómetros al sur de la capital sobre una ruta que suelen emplear los peregrinos chiís cuando se dirigen a la ciudad santa de Karbala. Esta semana lo harán por decenas de miles para conmemorar la muerte del nieto de Mahoma, el imán Hussein, en una batalla del siglo VII que dio origen a la división entre sunís y chiís.
Oficiales militares iraquíes se negaron a hablar de la presencia de Soleimani en Jurf al-Sakher o en victorias anteriores donde se sabe que cumplió una función de mando, incluso en el asedio de Amirli en agosto y en la ciudad santa chií de Samaarra en junio.
Jezbolá se ha sumado abiertamente a las fuerzas del presidente sirio Bashar Assad contra las milicias mayoritariamente sunís que tratan de derrocarlo, una decisión que ha alimentado las tensiones en el Líbano. Pero el grupo no ha hablado de su intervención o falta de ella en Irak. Un vocero de Jezbolá en Beirut el miércoles dijo que no estaba autorizado a hablar sobre el tema.
Estados Unidos e Irán se encuentran del mismo lado de la barricada contra el Estado Islámico, que tomó un gran territorio en el norte y oeste de Irak en junio, incluso la segunda ciudad del país, Mosul. Pero mientras los asesores militares estadounidenses coordinan ataques aéreos desde el interior de bases fortificadas. Soleimani y sus oficiales están en el frente y buscan cumplir un papel crucial en la toma de las principales ciudades.
FUENTE: AP