La UNESCO reconoció el incansable trabajo durante más de 30 años de la madre de Luis Fernando Lalinde, uno de los primeros y más emblemáticos casos de desaparición forzada en Colombia.
Fabiola Lalinde reunió durante décadas toda una serie de documentos, audios y fotos relacionados con el caso de su hijo que acaban de ser incluidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en el Registro Regional del Programa Memoria del Mundo.
El material reunido está actualmente depositado en el Centro de Memoria Histórica de Bogotá que postuló al archivo para el reconocimiento.
"Este reconocimiento significa abrir caminos" explica su hija y hermana del fallecido, Adriana Lalinde. "Significa difundir aún más y con libertad la memoria de todos los desaparecidos", explicó desde Medellín en conversación telefónica con Associated Press.
Fabiola Lalinde, de 78 años, es integrante del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado y es reconocida como una gran defensora de los derechos humanos y vocera histórica de los familiares de las víctimas de desaparición forzada en el país.
Su hijo Luis Fernando Lalinde, militante del Partido Comunista Colombiano, fue detenido en 1984 por tropas del ejército cuando se encontraba realizando una labor humanitaria en el marco del proceso de paz que la guerrilla del Ejército Popular de Liberación adelantaba con el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986).
Para encontrar a su hijo emprendió la llamada Operación Sirirí, llamada así en recuerdo de un pájaro de pelo amarillo que defiende con bravura a sus crías de los depredadores. Ocho años después, en 1992, la búsqueda dio sus frutos cuando encontró a su hijo y pudo exhumar parte de sus restos.
Sin embargo, tuvo que esperar cuatro años más para que finalmente en 1996 pudiera inhumar los restos de Luis Fernando y con ello conquistar los Derechos a Exhumar y a Enterrar dignamente.
Su caso fue el primero que tuvo una resolución de la OEA, que responsabilizó al Estado Colombiano por ejecución extrajudicial, violación de derechos humanos.
Entre las pruebas reconocidas por la UNESCO, hay incluso un mapa que Fabiola trazó reuniendo los testimonios de personas que le indicaban dónde podía estar el cuerpo de su hijo. Un dibujo que posteriormente fue tenido en cuenta como prueba durante el proceso.




