La ONU renovó hoy el mandato de su misión en el Sáhara Occidental, que se ha visto cercenada por las tensiones vividas con Marruecos en las últimas semanas, y expresó la "necesidad urgente" de que vuelva a funcionar a plena capacidad.
La resolución para extender el mandato de esta misión por un año más fue aprobada por diez votos a favor, uno más de los requeridos, y gracias a la abstención de Rusia, que si se hubiera expresado en contra habría impedido la aprobación de la propuesta.
La Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) fue creada en 1991 para dirigir un proceso que debiera llevar a la convocatoria de un referéndum de independencia del Sáhara Occidental o su integración a Marruecos.
Su mandato anual vencía este sábado, y para estas fechas resurge todos los años el debate sobre el retraso que existe para llevar a cabo este referéndum que propicia la ONU, aunque en esta ocasión la situación era mucho más compleja.
El mes pasado, el Gobierno de Rabat expulsó a 73 civiles de la misión en respuesta a varias declaraciones y gestos del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, durante una reciente visita a la región, considerados por Marruecos como "hostiles e insultantes".
Desde entonces ha habido gestiones paralelas para calmar las aguas, sin muchos detalles, pero que se han realizado en medio de la urgencia por el vencimiento del mandato de la Minurso y la posibilidad de que Marruecos recapacitara en su actitud.
Los dos países que rechazaron la resolución fueron los dos únicos representantes de Latinoamérica, Uruguay y Venezuela. España, la antigua potencia colonial del Sáhara Occidental, votó a favor, y se abstuvieron, además de Rusia, Nueva Zelanda y Angola.
El representante español, Román Oyarzun, expresó las "dificultades de la negociación" que derivaron en la resolución aprobada hoy y lamentó que, como en otras ocasiones, el mandato de la Minurso no se haya renovado con los 15 votos a favor.
"Desafortunadamente no ha sido posible", agregó el diplomático. "Es hora de superar esta crisis", añadió, y animó a Marruecos y a la Secretaría General de la ONU a "redoblar sus contactos y sus esfuerzos" para superar las actuales tensiones.
El Consejo de Seguridad, en el punto 2 de la resolución, "pone de relieve la necesidad urgente de que la Minurso vuelva a funcionar a plena capacidad".
Y después determina que el secretario general de la ONU informe en un plazo de 90 días si eso ha ocurrido. En caso de que no haya sido así, el Consejo "expresa su intención (...) de considerar la mejor forma de facilitar el logro de ese objetivo".
Ese plazo de 90 días era uno de los puntos que estaba enfrentando a las distintas partes en el Consejo. Un borrador anterior determinaba que fueran 120 días, pero algunos países dijeron que se trataba de un plazo muy largo.
Aún más, el representante de Nueva Zelanda, Gerard van Bohemen, que se abstuvo, expresó ante el Consejo su "gran decepción" por algunos términos del texto, porque "no cumple apropiadamente con las responsabilidades" del Consejo de Seguridad en el Sáhara.
"La resolución tendría que haber establecido la realidad de que la expulsión del componente civil ha afectado gravemente a la misión y a su capacidad de cumplir con su mandato", insistió el diplomático neozelandés.
El embajador de Uruguay, Elbio Rosselli, metió el dedo en la llaga y criticó el hecho de que el texto aprobado no haga "ni una sola referencia" a las decisiones de Marruecos que "están trastocando el funcionamiento" de la misión.
Pero también ridiculizó el lenguaje utilizado al expresar que, si después de tres meses la Minurso no vuelve a tener su funcionalidad, el Consejo de Seguridad sólo se compromete a "expresar su intención" de considerar la forma de buscar el logro de su objetivo.
"¿Algunos de nosotros firmaríamos un contrato de venta de nuestra casa con un comprador que le expresa la intención de pagarnos, y que ni siquiera nos dice el precio?", ironizó el diplomático uruguayo.
FUENTE: EFE




