La Fiscalía paraguaya imputó hoy por el delito de trata de personas con fines de explotación laboral a la pareja para la que trabajaba como doméstica una adolescente de 15 años, que se encuentra en un hospital de Asunción tras haber ingerido soda cáustica, supuestamente obligada por sus empleadores.
La adolescente ingresó el viernes en un hospital de Pedro Juan Caballero (frontera con Brasil), desde donde fue trasladada a Asunción, con el pelo recortado, las cejas rapadas y graves quemaduras en la boca y en el tracto digestivo, tras haber ingerido una sustancia química abrasiva, dijo a Efe la fiscal antitrata, Teresa Martínez.
La pareja con la que convivía la menor fue imputada por tentativa de homicidio, por supuestamente haber obligado a la joven a beber el químico, además de por lesión grave y coacción grave, y la Fiscalía trata de esclarecer si la joven también sufrió abusos sexuales.
Ambos fueron imputados hoy por el delito de trata de personas con fines de explotación laboral, ya que la adolescente, que vivía con la pareja desde hace tres años, no estaba escolarizada y se dedicaba al trabajo doméstico en el hogar, pese a que la ley paraguaya prohíbe que los menores de 18 años ejerzan esta actividad laboral.
Según Martínez, la menor se encontraba en situación de criadazgo, una práctica por la cual una familia cede a sus hijos a otra de mayores recursos a cambio de que le dé educación y alimentación, que afecta a unos 47.000 niños y niñas de todo el país, y que ha sido definida como "una forma moderna de esclavitud" por varias organizaciones.
Martínez expuso que, en la mayoría de estos casos, el niño o niña cedido a otra familia no es tratado como un miembro más, y se le fuerza a hacer trabajos domésticos, como limpieza o cuidados de niños, por lo que se trata de una explotación laboral.
Además, esta situación implica que el niño o niña sea captado, trasladado, y después acogido sin que medie ningún control ni ninguna figura legal como la guarda, custodia o adopción, lo que configura un caso de trata de personas.
La fiscal denunció que las situaciones de criadazgo "solo salen a la luz cuando hay casos muy graves de maltrato", como el de la joven de Pedro Juan Caballero o el de Carolina Marín, una adolescente de 14 años matada a golpes en enero de 2016 en el centro de Paraguay.
"Resulta difícil detectar los casos de criadazgo, porque la gente toma como normal situaciones como que haya una niña haciendo de niñera de otro niño, y no los denuncia. En muchos casos, incluso la justicia no los identifica como trata, sino que las personas son procesadas por maltrato", afirmó.
La pareja imputada por el caso de la joven envenenada en Pedro Juan Caballero continúa prófuga y se enfrenta a una pena máxima de 20 años de cárcel por el delito de trata de personas, y de 30 años por tentativa de homicidio.
FUENTE: EFE




