El día en que volvieron los retratos de Chávez al Palacio Legislativo. Foto/EFE

AFP

Un hombre agita un muñeco del expresidente venezolano Hugo Chávez en medio de una multitud. A su alrededor, todos gritan: "¡volvió, volvió!", mientras miran cómo los miembros de la Asamblea Constituyente entran al Palacio Legislativo con los retratos del fallecido mandatario.

La foto de Chávez ingresó de nuevo al Parlamento, en el centro de Caracas, cargada por los asambleístas Cilia Flores, la primera dama; Diosdado Cabello, y Delcy Rodríguez, excanciller que fue elegida este viernes presidenta de la flamante Constituyente.

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Los tres posaron sonrientes frente las cámaras con el cuadro, una composición en la que junto a la foto de Chávez aparece un afiche del libertador Simón Bolívar.

Minutos después lo llevaron al Salón Elíptico del Palacio Legislativo, donde funcionará la Constituyente que ha sido rechazada por el Vaticano, Estados Unidos, la Unión Europea, y una decena de países latinoamericanos.

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"Si Chávez vuelve, vuelve el pueblo, aquí tenía que estar siempre el pueblo, gobernando. De aquí nunca tuvo que salir", dijo a la AFP con su muñeco del expresidente en la mano Yhonder Vegas, de 40 años, trabajador de la petrolera estatal PDVSA.

El centro de Caracas estaba militarizado y se impidió a la mayoría de la prensa entrar al Legislativo. Solo algunas cámaras pudieron pasar. Muchos periodistas vieron el acto por televisión desde una carpa.

Tatiana Torres, trabajadora del Ministerio Penitenciario, gritó enardecida consignas de apoyo a los nuevos asambleístas cuando los vio entrar al Parlamento con rosas rojas.

"Esa Constituyente tiene arreglar la economía. Tienen que poner presos a los diputados de la derecha que no han hecho nada", expresó.

Mientras escuchaban la sesión a través de varios altavoces en la plaza Bolívar del centro de Caracas, otros oficialistas esbozaban sus propuestas.

"Que bajen los precios, por culpa de la guerra económica todo está caro. Necesito medicinas, que nos ayuden", dijo a la AFP José Salazar al exponer sus esperanzas en la Constituyente, agitando dos afiches de Bolívar y Chávez.

Apenas se instaló la Constituyente, Rodríguez habló a los 545 asambleístas y al país, prometiendo que regresará la paz y estabilidad económica.

"En Venezuela no hay hambre, en Venezuela hay voluntad (...). Desde acá tenemos el poder para combatir la guerra económica", dijo.

Afuera del Legislativo, las personas se retiraron cuando finalizaba la sesión. A América, una niña de 6 años, se le cayó al suelo un sándwich que distribuían en el acto.

Yessenia, su madre, lo recogió, lo limpió un poco con la mano, y se lo regresó. "No lo podemos botar, en la casa no hay casi nada de comida", dijo sonriendo.

El 6 de enero de 2016, en la resaca del triunfo legislativo, el expresidente del Parlamento, el veterano opositor Henry Ramos Allup, ordenó retirar del edificio todos los cuadros del exmandatario, y los del Bolívar "amulatado", diseñado por los chavistas.

En la sede de la Asamblea Nacional no había entonces retrato de ningún otro expresidente venezolano.

La oposición, que controla el Parlamento desde que arrasó en las legislativas de 2015, intentó este viernes marchar hasta allá para protestar contra la Constituyente, que considera busca perpetuar al presidente Nicolás Maduro en el poder.

Sin embargo, un millar de manifestantes opositores fueron dispersados en el este de la ciudad con gases lacrimógenos.

En los alrededores del Palacio, las personas se pasaban de mano en mano cuadros en los que aparecía Chávez en ropa militar o besando un crucifijo, para llevarlos al Legislativo.

"Aquí llegamos a poner orden, pa' fuera la derecha fascista. Esta Constituyente va a mejorar al país, porque el imperio nos quiere robar todo", afirmó José Hernández, vestido de militar, mientras mostraba un dibujo de Chávez arrodillado ante Simón Bolívar, Jesucristo y la Virgen María.

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