Senadores republicanos atacan a Trump por burlas a Ford

AP

Tres senadores republicanos indecisos fustigaron el miércoles al presidente Donald Trump por burlarse de una mujer que acusó a Brett Kavanaugh de agredirla sexualmente en la década de 1980, en momentos que la confirmación de éste a la Corte Suprema corre peligro de fracasar en el Senado.

La reacción a las burlas de Trump hacia Christine Blasey Ford se produjo en momentos que los legisladores aguardan el resultado inminente de una investigación del FBI sobre denuncias de violencia sexual por parte de Kavanaugh en la escuela secundaria y la universidad.

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El jefe del bloque mayoritario, el republicano Mitch McConnell, ha dicho que la cámara alta votará sobre la confirmación en los próximos días. La suerte del jurista conservador está en manos de los senadores demócratas y algunos republicanos vacilantes.

Durante un acto político en Mississippi el martes por la noche, Trump se burló de las respuestas de Ford en una audiencia de la Comisión de Asuntos Judiciales del Senado en la que ella relató el presunto ataque de Kavanaugh cuando ambos eran estudiantes de secundaria. La audiencia rio mientras Trump describía, en ocasiones erróneamente, el testimonio de la mujer.

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"Bebí una cerveza... es lo único que recuerdo", dijo el presidente en alusión a palabras ficticias de Ford.

El senador Jeff Flake, de Arizona, dijo el miércoles en el programa "Today" de la cadena NBC que burlarse de "algo tan delicado en un acto político no está bien". Añadió que "ojalá no lo hubiera hecho. Es algo espantoso".

Por su parte, la senadora Susan Collins, de Maine, dijo a la prensa que "las declaraciones del presidente fueron simplemente equivocadas". Su colega Lisa Murkowski, de Alaska, las consideró "totalmente inapropiadas y en mi opinión inaceptables".

El presidente de la Comisión de Asuntos Judiciales del Senado, el republicano Chuck Grassley, dijo en un tuit que cada uno puede "decidir a quién le cree", pero que los "ataques personales" contra Ford, Kavanaugh y sus familias deben cesar.

Los senadores republicanos expresaron el temor de que las declaraciones de Trump dificulten ganar a los colegas vacilantes, cuyos votos podrían resultar cruciales para la confirmación de Kavanaugh.

El senador Lindsey Graham, un aliado de Trump, dijo que no le "gustaron demasiado" las declaraciones del presidente. "Yo le diría ‘basta de eso’. No nos ayuda en nada".

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