Los egipcios caminan frente a pancartas que instan a los egipcios a participar en el próximo referéndum para las enmiendas constitucionales. Foto/EFE

EFE

Cubiertas de banderas y carteles, las calles de Egipto ya piden el "sí" a las enmiendas constitucionales que permitirían al presidente, Abdelfatah al Sisi, permanecer en el poder hasta 2034, a pesar de que el correspondiente referéndum ni si quiera ha sido convocado.

"Participa, di tu opinión. ¡Sí a las enmiendas constitucionales para un futuro mejor!", reclaman decenas de carteles de gran tamaño, a la vista de decenas de miles de personas que circulan por el puente Seis de Octubre de El Cairo, uno de los principales y más concurridos de la capital.

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"La participación es responsabilidad" y "Haz lo correcto", rezan una secuencia de carteles, pagados por partidos políticos o negocios privados, dispuestos en una carpa que cerca la plaza Tahrir, centro neurálgico de la revolución egipcia de 2011 que derrocó al por entonces presidente, Hosni Mubarak.

Normalmente, en el interior de la plaza se eleva una asta coronada con una gigantesca bandera egipcia solitaria, pero desde hace unos días el centro de El Cairo se está tiñiendo de rojo, blanco y negro, colores de la bandera nacional, para pedir la participación de la ciudadanía en un referéndum.

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Pero las enmiendas todavía no han sido aprobadas de forma definitiva por el Parlamento, por lo que el plebiscito todavía no puede ser convocado y, por lo tanto, carece de fecha.

Estas enmiendas -que permitirían ampliar el mandato del jefe de Estado de 4 a 6 años, darían más prominencia a las Fuerzas Armadas y otorgarían al presidente la potestad de designar jueces- aún tienen que ser aprobadas por el Parlamento, que posteriormente tendrá que proponer una fecha para el referendo, presumiblemente este abril.

Teóricamente, todavía no se puede dar por hecho que el plebiscito se pueda celebrar, pero las calles y las plazas de El Cairo no muestran ni una pizca de pesimismo y ya se han lanzado a hacer campaña para pedir la participación de sus ciudadanos.

"Es necesario que esta campaña salga temprano para que los ciudadanos sepan cuáles son los artículos que van a enmendar, para que lean un poco sobre estos artículos y los entiendan", comenta a Efe Hany Yamal, un cairota de 37 años que ronda por los aledaños de la icónica plaza Tahrir.

Yamal es uno de los pocos transeúntes que se atreven a hablar al micrófono sobre las enmiendas, ya que en los últimos meses el Gobierno egipcio ha incrementado la represión de las voces disidentes y ha arrestado a decenas de personas que han criticado públicamente las enmiendas, según ONG locales e internacionales.

Pero Yamal se muestra tranquilo. Dice que participará en un referéndum que da por sentado que se va a celebrar. Pero no es el único.

A principios de la semana pasada, el Centro de Prensa de Egipto, el organismo que se encarga de gestionar las acreditaciones para los medios en eventos oficiales, anunció que los periodistas extranjeros ya se podían inscribir y pedir los permisos requeridos para la cobertura del referéndum.

De la misma forma, en las redes sociales han empezado a circular informes que aseguran que el plebiscito se celebrará durante tres días, del 21 al 23 de abril, unas afirmaciones que, hasta la fecha, tan solo son rumores.

Hace dos meses, Egipto comenzó un proceso para reformar su Carta Magna y, el pasado 14 de febrero, el Parlamento aprobó de forma preliminar y por amplia mayoría unas enmiendas propuestas por un grupo de 150 diputados pertenecientes a la coalición Apoyo a Egipto, favorable a Al Sisi.

La semana pasada terminó un "diálogo nacional", que conjuró a personalidades religiosas, constitucionalistas, judiciales y políticas, a excepción de figuras opositoras relevantes, para discutir y acabar de redactar las enmiendas, que, se anunció, tienen que ser aprobadas por el Parlamento el próximo 14 de abril.

Estas modificaciones de la Carta Magna han sido abiertamente criticadas por la oposición egipcia, que considera que el proceso de las enmiendas es opaco, ya que se desconoce el contenido explícito de estas, y una vía para el "establecimiento expreso de una dictadura".

Saad Yousef, de 78 años, lamenta en declaraciones a Efe que no tiene la información suficiente para poder tomar una decisión en las urnas.

"Yo veo que todos los medios de comunicación se centran en las enmiendas y dicen que son en nuestro interés y del interés del país", asevera el cairota ante la cámara y los ojos de curiosos que se congregan fuera de plano para escuchar sus palabras.

"Yo estoy preparado a participar, pero es necesario leerlas para determinar (mi voto)", sentencia.

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