AP

Centenares de miles de chilenos se vieron afectados en el regreso a sus hogares el viernes después que la empresa operadora del tren subterráneo en Santiago suspendió todo el servicio debido a las masivas evasiones en el pago de pasaje protagonizadas por estudiantes u otros usuarios para protestar contra el alza de las tarifas en ese medio de transporte.

Los santiaguinos estaban divididos entre los que apoyan las manifestaciones y los que se quejan porque se les dificultó el regreso a casa tras salir de sus trabajos.

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“Es inaceptable que por culpa de los escolares no podamos volver a nuestra casa”, se quejó el trabajador bancario Daniel Fuentealba.

Chile carece de combustibles fósiles y debe importar todo el petróleo y gas natural que necesita para funcionar, lo que se traduce en pasajes del transporte público caros, elevados precios de gasolinas, diésel y energía eléctrica, entre otros.

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Las revueltas de los estudiantes de secundaria empezaron masivamente el lunes con centenares de jóvenes que irrumpieron en diversas estaciones saltando o metiéndose por debajo de los validadores de pasajes. El jueves por la tarde, muchos manifestantes incrementaron las acciones violentas, rompieron controladores de ingreso, vidrios, y el viernes lanzaron escombros a las líneas electrificadas e hirieron a un conductor al lanzar vidrios sobre el ventanal del vagón guía.

Eric Campos, dirigente sindical de los trabajadores del subterráneo, informó que al menos 16 funcionarios han resultado con lesiones de diversa magnitud.

Le empresa informó que diariamente se realizan tres millones de viajes en el subterráneo. Centenares de miles de personas que utilizan el subterráneo para regresar a sus casas vieron muy dificultado el retorno y el refuerzo de 100 autobuses del transporte público no dieron abasto.

La policía incrementó su presencia en las estaciones y reprimió en muchos casos con chorros de agua y gases lacrimógenos a los manifestantes en las afueras de las estaciones que seguían protestando al anochecer y que levantaron barricadas en las cercanías de algunas estaciones del centro de la ciudad.

La Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios, una de las dos agrupaciones que aglutinan a los secundarios, llamó a mantener las protestas. Mientras tanto, el ministro del Interior, Andrés Chadwick, anunció que el gobierno presentó una querella contra los responsables de causar daños a los bienes del tren subterráneo y de impedir su normal funcionamiento. Los infractores se exponen a condenas de entre tres a cinco años de cárcel, según el gobierno.

Metro, que a media tarde suspendió tres de sus seis líneas, al anochecer cerró todo el servicio, y la ministra de Transportes, Gloria Hutt, dijo que probablemente la próxima semana se recuperará el funcionamiento del subterráneo de forma gradual. Sin embargo, ello generaba dudas debido a que el gobierno ha descartado una rebaja de las tarifas.

El presidente del directorio de Metro, Louis De Grange, indicó que los manifestantes han ocasionado daños en el subterráneo por 400 a 500 millones de pesos, entre 558.000 y 698.000 dólares.

El Metro sube el valor de los pasajes cuando se suman factores como el alza del dólar, del petróleo y el desgaste del material del subterráneo. El pasaje subió a comienzos de mes en casi un 4%, aunque el costo para adultos mayores y escolares no fue incrementado.

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