Bruselas Internacionales -  1 de enero 2021 - 11:57hs

UE evitó el caos y exploró nuevas vías en un 2020 turbulento

Entre el fantasma del Brexit, la pandemia del coronavirus y un nuevo equipo de líderes enfrentando un batalla presupuestaria, la Unión Europea parecía que iba a recordar 2020 como un “annus horribilis”.

Pero un acuerdo comercial de última hora con Gran Bretaña y el inicio de la vacunación contra el COVID-19 en los últimos días del año generaron una sensación de éxito en el bloque de 27 naciones y dejaron atisbo de esperanza para los 450 millones de residentes de la UE.

Tras meses de caóticas negociaciones, la UE también entra en 2021 con un presupuesto a largo plazo y un fondo de recuperación para el coronavirus por importe de 1,83 billones de euros (2,3 billones de dólares), que podrían ayudar a sus socios a recuperarse de la crisis económica más brutal para el continente desde la Segunda Guerra Mundial.

“La Unión Europea logró hacer lo que era necesario", afirmó Fabian Zuleeg, director ejecutivo del European Policy Centre, un centro de estudios independiente. “Al final, la Unión Europea es resistente porque brinda beneficios a sus miembros, que es algo que a los que los miembros no quieren renunciar".

Ursula von der Leyen, veterana del gobierno de la canciller de Alemania, Angela Merkel, se comprometió a poner la lucha contra el cambio climático en el primer puesto de su agenda cuando asumió la presidencia de la Comisión Europea, el poderoso brazo ejecutivo del bloque, el 1 de diciembre de 2019. Pero la pandemia pronto relegó sus preocupaciones medioambientales a un segundo plano.

Los líderes comunitarios acordaron este año un objetivo más ambicioso para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero, pero las inmediatas necesidades de la atención sanitaria pública y las consecuencias económicas del coronavirus eclipsaron el ambicioso Pacto Verde concebido por von der Leyen para hacer de Europa el primer continente en alcanzar la neutralidad en las emisiones en 2050.

Frente a una crisis más urgente, Bruselas demostró capacidad de adaptación.

Luego de que varios de sus miembros cerrasen sus fronteras en respuesta al virus, amenazando temporalmente el sagrado principio de la libre circulación de personas y bienes dentro de la Zona Schengen — libre de visas — en el continente, la UE aseguró la creación de corredores prioritarios para mover artículos de primera necesidad. En una iniciativa sin precedentes, el bloque también relajó sus estrictas normas de ayuda estatal para que los gobiernos nacionales pudiesen socorrer a los negocios al borde del colapso.

La verdadera lectura positiva de la pandemia del COVID-19 fue la clara aparición de un enfoque común hacia la salud, que hasta este año era únicamente competencia de los países.

Cuando el virus golpeó con fuerza a Europa en marzo, la severa escasez de equipos de protección personal para los sanitarios puso de manifiesto las debilidades de las cadenas de suministros de la UE. Diez meses y más de 350.000 muertes relacionadas con el virus después, la cooperación entre los socios en temas de salud nunca había sido tan estrecha.

Bajo el mando de la Comisión Europea, los 27 unieron fuerzas para resolver la escasez de mascarillas y medicamentos, y para asegurar acuerdos de vacunas que permitieron que todos iniciaran sus programas de vacunación casi al mismo tiempo la semana pasada.

Los países europeos también acordaron por primera vez pedir préstamos conjuntos y mutualizar parte de la deuda para financiar el programa de recuperación del coronavirus. No fue una tarea fácil. La mayoría de los socios tuvo que superar en primer lugar la resistencia del grupo de los llamados países “frugales”, encabezados por Holanda, y luego la resistencia de Polonia y Hungría ante una provisión en el presupuesto general que vinculaba los pagos al respeto a los estándares democráticos.

El estancamiento se rompió con Alemania ocupando la presidencia rotatoria del Consejo Europeo, que define las prioridades de la UE. Merkel, que ocupa la cancillería desde 2005 y abandonará el cargo el próximo año, demostró que siendo una figura importante en la UE aún en el ocaso de su carrera política.

“Su papel ha sido crucial en lo que respecta al (presupuesto), al paquete de recuperación", afirmó Zuleeg a The Associated Press. “Fue crucial que Alemania tomase el liderazgo junto con Francia y presionase hasta el final".

Por supuesto, Merkel no pudo arreglar todos los problemas de la UE en el espacio de seis meses: la relación entre el bloque y Turquía está en su pero momento y aún debe abordar la llegada de inmigrantes sin permisos y solicitantes de asilo, el asunto más acuciante y políticamente divisivo antes de la pandemia.