La policía de Ecuador aún no ha tomado el control de todos los pabellones de la Penitenciaría del Litoral, donde el fin de semana se produjo un sangriento motín.
En ese recinto, ubicado en la ciudad portuaria de Guayaquil, 270 kilómetros al suroeste de la capital de Ecuador, se encuentran un total de 1.000 policías y militares para evitar nuevos actos de violencia luego de que el fin de semana se produjera la matanza de 62 reclusos a manos de sus compañeros en una secuela de ataques que en este año han causado la muerte de más de 320 internos en prisiones de todo el país, especialmente en esa.
El ministro afirmó que no está descartada la posibilidad de nuevos actos de violencia. Esas informaciones llegan “se analizan, son fuentes calificadas, pero, no necesariamente van a producirse, este momento... son una especie inclusive de guerra psicológica tratando de amenazar al Estado, pero el Estado está dispuesto a accionar”.
Añadió que una de las acciones emprendidas por las autoridades, el traslado de presos a otras prisiones para desarticular las bandas que operan en esa penitenciaría, "va a hacerse. El Estado no puede estar sometido a un chantaje”.
La Penitenciaría del Litoral en Ecuador, diseñada para 5.000 presos pero ocupada por más de 8.500, está bajo el control de al menos seis grupos delictivos que controlan el narcomenudeo y el narcotráfico internacional de la mano de cárteles colombianos y mexicanos.
FUENTE: Associated Press




