Fernanda entra en crisis al ver el dije colgado del cuello de su amado Rafael, ya que ese dije de toro es lo único que recuerda del hombre que la violó.
Octavio le da una misión al marido de Julia para demostrarle a todos que está aquí por sus propios méritos. Y, esa tarea es que debe vender la empacadora.
Fernanda cree que Rafael la violó por tener el dije de toro, pero en realidad ese dije de toro es de su padre Octavio. Su amiga Juana le dice que no puede ser, que debe haber un error.



