Un estudio reveló, que los niños que vivían con mascotas, tienen menos riesgos de padecer obesidad; considerando que podría deberse a una alteración de las bacterias intestinales y que favorece al sistema inmune.
Tras analizar muestras fecales de niños obtenidas de un estudio canadiense realizado hace dos décadas, que demostró que los niños que crecían con perros tenían tasas más bajas de asma.
La principal teoría era que la exposición precoz a la suciedad y a las bacterias favorece una inmunidad más precoz. Los autores no estaban seguros si ese efecto tenía lugar en las bacterias de los perros o después de su transmisión a los humanos al tocarlo.
Los resultados de los análisis de la exposición a mascotas desde que el bebé estaba en el útero materno hasta tres meses después de nacer, midiendo la presencia de las bacterias "Ruminococcus" y "Oscillospira", que se han relacionado con un menor riesgo de alergias infantiles y obesidad respectivamente.
Lograron comprobar que cuando un niño convivía con una mascota en el hogar, estas dos bacterias se duplicaban lo que afectaba indirectamente a la microbiota intestinal tanto en el embarazo como durante los primeros meses de vida.



