EFE

La Semana de la Moda Hombre de París comenzó hoy con el desfile del diseñador español Alejandro Gómez Palomo, de la firma Palomo Spain, que presentó un trabajo cercano a la alta costura para demostrar a la crítica internacional que sus diseños son "más que un carnaval" y "diversión".

"Yo siempre uso mucho brillo y colores, pero esta vez he querido hacer algo opuesto", dijo Palomo al cierre de la pasarela, reivindicando la madurez de la marca, que presentó este martes su sexta colección.

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El creador de Palomo Spain, de 25 años, reinterpretó las figuras de la Casa de Austria, protagonistas de los cuadros del pintor español Diego Velázquez (1599-1660), en clave transgresora, con calzones combinados con pantalones a modo de botas mosqueteras y tops ajustados.

Las botas de montar a caballo que llevaba el conde-duque de Olivares, Gaspar de Guzmán (valido del rey Felipe IV), en uno de las más famosas pinturas de Velázquez, se convirtieron en unas de cowboy, con punta y en piel de serpiente, en un colorido efecto "patchwork".

El diseñador nacido en la localidad cordobesa de Posadas (Andalucía, sur), que suele recurrir a los volantes en sus colecciones, actualizó los blancos cuellos de la época, llamados gorgueras, y los incluyó también en mangas y faldas, adueñándose de la moda que reinaba en el siglo XVII.

No solo por tratarse de la colección otoño-invierno 2018/2019 los colores se tiñeron de oscuro: el modista justificó su apuesta en los tonos verdes y marrones del paisaje de la cordillera andaluza de Sierra Morena, que rodea el taller desde donde trabaja, Posadas, su pueblo natal.

"Es un chico de pueblo que se fue a estudiar a Londres para culturizarse y volvió a su casa para crear con lo que había aprendido. Somos una familia humilde y lo que ha conseguido en dos años lo ha creado de la nada", dijo a Efe Norberto Gómez, su padre, antes del desfile.

Gómez, que se ha encargado de traer la colección en una furgoneta desde Posadas, recuerda lo importante que ha sido para su hijo mantener las raíces, convertidas en una seña de identidad de la marca.

En una entrevista con Efe dos días antes del desfile, Palomo mencionaba entre sus influencias a diseñadores icónicos españoles como Cristóbal Balenciaga (1895-1972) y Manuel Pertegaz (1918-2014), y el prestigioso Lorenzo Caprile (1967).

Estos gustos quedaron patentes en la colección, elaborada a medida por un equipo de ocho costureras en el taller de Posadas, en un trabajo muy cercano a la alta costura, que él tanto admira, cargado de ricos brocados y cuidados detalles.

"Algún día llegaremos a la alta costura pero de momento es lo más cercano que puedo hacer", declaró entre bambalinas.

Pero no todo fue España; los estilismos de la corte del rey Felipe IV se entremezclaron con los cazadores de la campiña inglesa, que Palomo recuperó especialmente en los tejidos: tweed, tartán y lana en capas y pantalones estampados.

La mezcla hispano-británica alcanzó también los sombreros, en una colaboración de la firma con Tolentino, una marca sevillana, que creó para esta ocasión voluminosos ejemplares en fieltro con textiles ingleses y plumas.

El diseñador español pidió a los modelos -muchos de ellos amigos del equipo- que caminaran por la pasarela con aires señoriales, por lo que los chicos desfilaron haciendo sofisticados gestos con las manos y jugando con las prendas, como algunos vestidos con cola y capas propicias en este "teatrillo".

El último look, a modo de traje de novia, lo lució Pol Roig, pareja y musa del diseñador, que vistió una larga capa blanca bordada con plumas, sobre unos calzones blancos y un enorme bicornio Napoleónico, en una clara declaración de intenciones: Palomo Spain quiere conquistar París.

Las propuestas de Walter Van Beirendonck e Icosae tomarán el testigo mañana en la segunda jornada de la Semana de la Moda, que concluirá el domingo tras haber celebrado más de 50 desfiles de jóvenes diseñadores y también grandes firmas como Louis Vuitton o Acné Studios.

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