El tiempo se agota para los diarios El Siglo y La Estrella de Panamá. El 6 de enero vence la segunda licencia que dio la Oficina de Control de Bienes y Activos Extranjeros (Ofac) para que el grupo editorial pueda continuar negociando con empresas estadounidenses.
Ante esta realidad, el presidente de GESE, Eduardo Quirós manifestó que el Gobierno de los Estados Unidos se ha comportado como un “iceberg”, ante la situación que viven ambos medios.
En el programa Radiografía, Quirós dijo “estamos en altamar pero el Gobierno de Estados Unidos se comporta frío, insensible, sin entender que la tripulación está compuesta por algunas cosas fundamentales que son la libertad de expresión y el derecho de información de los ciudadanos”.
El presidente del grupo editorial explicó que las operaciones han sido afectadas porque buena parte de la publicidad se paga a través de tarjetas de crédito que en su mayoría son de Estados Unidos, el papel y la tinta son comprados en el exterior, además de las agencias de noticias internacionales.
“El periodismo jamás debe tener una licencia, debe ser independiente. Desde el día 5 de mayo tenemos una licencia emitida por una oficina y es casi imposible, por razones del sistema financiero, que pueda una empresa subsistir sin tener relaciones comerciales con Estados Unidos”, señaló Quiros.
Aseguró que la embajada de los Estados Unidos en Panamá ha hecho de manera recurrente declaraciones que “no terminan de entender”.
“Primero hablan de una venta obligatoria, luego hablan de que podría venderse el 51 % y ahora una declaración con una metáfora de que el capitán debe ceder el timón”.
Recientemente, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), envió una solicitud al Departamento del Tesoro de Estados Unidos para que extienda la licencia de operación, sin embargo hasta el día de hoy no se ha recibido una respuesta a esta petición.
Las operaciones del Grupo GESE han sido afectadas, luego de que las empresas de la familia Waked fueran relacionadas con supuestos delitos de blanqueo de capitales y narcotráfico.
FUENTE: Catherine Perea




