Las tecnologías están resultando un factor decisivo en las mejores prácticas para contener la propagación del virus.

José Iván Ramos

En cuestión de dos meses, el nuevo coronavirus COVID-19 se ha convertido en el fenómeno global capaz de modificar la sociedad, la economía y la vida de todos los habitantes del planeta. El virus ha paralizado la economía mundial y confinado forzosamente en sus casas a millones de personas en todo el mundo, y ha acelerado cambios y transformaciones estructurales en el mundo de la digitalización.

De acuerdo al exadministrador de la Autoridad para la Innovación Gubernamental (AIG) Irving Halman, en Panamá la cuarentena forzosa aumentará la virtualización de las relaciones económicas y sociales en curso durante la última década, y el teletrabajo prevalecerá en más industrias y regiones del país. 

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Desde el sector privado, Halman continúa analizando de cerca el ritmo de esas transformaciones y procesos tecnológicos, que impulsados por la emergencia, está desarrollando la AIG a objeto de lograr lo que la entidad denomina un “gobierno digital”.   

Las tecnologías están resultando un factor decisivo en las mejores prácticas para contener la propagación del virus. Panamá tiene la conectividad de internet y ancho de banda más altos de la región. Esta conectividad digital está ayudando a las instituciones a desplegar las medidas sanitarias y políticas de control social necesarias.

ASISTENTES VIRTUALES

Desde el anuncio del primer caso positivo de coronavirus el 9 de marzo el Centro Operativo de Emergencias (COE), ente oficial creado para establecer y coordinar las estrategias de contención de la epidemia, ha echado manos a esos recursos tecnológicos que desarrolla y proporciona la AIG.

Un ejemplo es ROSA. Este nombre tan familiar es un acrónimo resultante de las palabras Respuesta Operativa de Salud Automática. ROSA es una doctora virtual del Ministerio de Salud que a través de un número WhatsApp, atiende consultas de las personas sobre síntomas que pueden ser asociados al virus o descartar su contagio.

En seguridad y control del aislamiento ciudadano por la cuarentena se creó a PACO. Es el acrónimo de Protección Autorizada de Casos en Observación. Esta herramienta permite a las unidades policiales identificar a ciudadanos que tengan estatus de cuarentena y estén circulando.

En tanto, la Autoridad de la Micro, Pequeña y Media Empresa puso a disposición de empresarios mipymes a RITA, un software robot que informa en línea sobre los servicios que ofrece la institución.

Estos asistentes virtuales son los llamados “Chatbots”. Se trata de robots que utilizan algoritmos o inteligencia artificial y, a través de un teléfono móvil, tienen la capacidad de “hablar” o chatear con las personas. Estos robots contestan y realizan preguntas, capturan los datos, notifican inmediatamente y los guardan para continuar el proceso de información. A estos chatbots se les ponen nombres familiares y comunes con la intención de hacer la tecnología amigable con el ciudadano.

VIDEOCONFERENCIAS Y EDUCACIÓN A DISTANCIA

A nivel general la emergencia también ha disparado el uso de redes. La videoconferencia y el uso del video en streaming han doblado su tráfico el último mes. Estas opciones de comunicación virtual han propiciado la continuidad de las actividades económicas, periodísticas y profesionales de empresas, comercios, los bancos y los gremios.

Con el sistema escolar paralizado el Ministerio de Educación también está impulsando la virtualización de los módulos y otras técnicas para la enseñanza a distancia. Lo mismo ha ocurrido en los demás ministerios e instituciones estatales, incluido el consejo de ministros que con la modalidad de los gabinetes virtuales ha podido seguir operando el gobierno. 

A nivel familiar el confinamiento hogareño también ha disparado como nunca antes la videollamada y el tráfico de videos reenviados a través de los canales de WhatsApp, el medio más utilizado para mantener el contacto virtual e instantáneo con amigos, seres queridos y familiares.

TELETRABAJO

Otro de los cambios estructurales de las relaciones económicas forzados por la crisis del COVID-19, es la virtualización en el campo laboral. Se trata del teletrabajo (home office), que no es otra cosa que trabajar desde la casa. El trabajo remoto o a distancia utilizado desde hace décadas en otros países de América y Europa, en Panamá de la noche a la mañana cambió el mercado laboral y se convirtió en la modalidad que ha permitido mantener miles de plazas de trabajo, tanto en el sector privado como en las entidades públicas. 

El ámbito laboral no es lo mismo a lo que era hace un par de semanas. En el país existía la cultura del presencialismo laboral absoluto en las empresas y “nunca se pensó que el teletrabajo se iba a poner en práctica tan rápido”, comentó a Telemetro, el padre de la criatura diputado Raúl Fernández. Con el coronavirus apenas corriendo en China, el diputado independiente logró que la Asamblea Nacional aprobara la ley que establece y regula el teletrabajo en Panamá el 23 de enero pasado.

La ley fue sancionada por el Ejecutivo el 18 de febrero y al día siguiente promulgada en la Gaceta Oficial 28965-A. Sin haber sido reglamentada la ley se aplicó semanas después, tras declararse el Estado de Emergencia Nacional. A juicio del diputado Fernández no se necesitaba dicha reglamentación, dado que ya existe el marco jurídico para aplicar la ley del teletrabajo.

Otro proceso inédito que ha forzado la crisis, es la virtualización de la cédula de identidad personal que con la adecuación del código encriptado en su reverso será utilizada para el cobro del Bono Solidario y a su vez quedará habilitada como tarjeta para comprar en los supermercados con dichos bonos.

Para Irving Halman lo positivo que dejará la pandemia de COVID-19 es reconocer el valor de esta conectividad digital que en tiempos normales no se le estaba sacando provecho. Estos procesos ya no se detendrán y servirán para que mejoren las capacidades de trámites interno de datos. Esto permitirá que las instituciones sean más eficientes en la simplificación, planificación y prestación de servicios al ciudadano, concluyó el especialista.

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