Panamá Nacionales -  21 de abril de 2026 - 10:15

Inspirador: dos mujeres Ngäbe se gradúan, no consiguen plaza en el sistema educativo y deciden emprender

Dos mujeres Ngäbe se graduaron como profesoras y superaron la pobreza con educación. Conoce su inspiradora historia.

Noemí Ruíz
Por Noemí Ruíz

En la remota comunidad de Llano Ñopo, en la Comarca Ngäbe Buglé, dos mujeres demostraron que la educación puede cambiar destinos. Iris Reyes y Cristina Carpintero pasaron de ser amas de casa a licenciadas en Educación, tras graduarse de la Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI).

Su historia es un ejemplo de esfuerzo, sacrificio y determinación frente a la pobreza y la distancia.

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Un sueño logrado con esfuerzo y apoyo social

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Ambas mujeres lograron culminar sus estudios universitarios luego de cinco años, financiando su formación con el respaldo del Ministerio de Desarrollo Social a través del programa Red de Oportunidades.

  • Iris, de 35 años, obtuvo su licenciatura con Capítulo de Honor Sigma Lamba, la máxima distinción académica
  • Cristina, de 26 años, también se graduó con excelentes calificaciones

‍ Superar barreras desde la infancia

El camino no fue fácil.

Cristina recuerda que, durante su niñez, caminaba hasta cuatro horas diarias para asistir a la escuela.

“Fueron años difíciles, pero siempre supe que quería estudiar”, relató. “Fueron años difíciles, pero siempre supe que quería estudiar”, relató.

A pesar de las limitaciones, ambas mantuvieron firme su objetivo: convertirse en docentes y aportar a sus comunidades.

‍‍ La educación empieza en casa

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Para Iris, la enseñanza comienza en su hogar.

Madre de cinco hijos, todos estudiantes del centro educativo local, asegura que sus primeros alumnos son ellos:

  • Su hija mayor alcanzó promedio de 4.7
  • Sus otros hijos también mantienen alto rendimiento académico

Incluso, fue ella quien enseñó a leer y escribir a uno de ellos.

Inspirar a la próxima generación

Cristina, madre de dos niñas con promedios sobresalientes, afirma que decidió estudiar para ser ejemplo: “Quiero que mis hijas sean profesionales. Por ellas ingresé a la universidad”. Ambas ahora cursan un profesorado en educación media con el objetivo de enseñar en sus comunidades.

Emprendimiento mientras llega la oportunidad

Aunque ya son profesionales, aún esperan una plaza en el sistema educativo.

Mientras tanto:

  • Iris confecciona vestidos y trajes
  • Cristina cría pollos y cerdos

Ambas coinciden en que el apoyo estatal debe aprovecharse como una oportunidad para salir adelante.

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Programas sociales que transforman vidas

Según Magalis Araúz, estas historias reflejan el impacto real de los programas sociales.

Actualmente, el programa Red de Oportunidades beneficia a:

  • Más de 42,000 panameños
  • Con transferencias trimestrales que superan los 6.3 millones de balboas

Además del apoyo económico, el programa impulsa la formación y el emprendimiento.

La historia de Iris y Cristina demuestra que, con esfuerzo, disciplina y oportunidades, es posible transformar la realidad. Hoy, ambas no solo cambiaron sus vidas, sino que buscan convertirse en agentes de cambio para futuras generaciones.