Panamá condenó a través de un comunicado los ataques con misiles lanzados por la República Islámica de Irán contra Estados del Golfo, incluyendo acciones que han afectado territorios de Catar, Bahréin, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Kuwait.
Agregó que "la estabilidad regional no puede verse comprometida por actividades desestabilizadoras, programas balísticos y conductas que ponen en riesgo a poblaciones civiles y a infraestructuras estratégicas vitales para la economía global".
Hizo un llamado a Irán a cesar inmediatamente toda acción militar indiscriminada y reiteró la urgencia de retomar negociaciones que conduzcan al fin de las tensiones y al abandono de actividades que amenacen la estabilidad regional.
Además Panamá reafirma su compromiso con un orden internacional basado en normas, en el respeto a la soberanía y en la solución pacífica de controversias, ya que como país de vocación marítima y nodo estratégico del comercio mundial, subraya que la seguridad en Medio Oriente es esencial para la estabilidad energética global y para la libre circulación del comercio internacional.




