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Escuchar el motor de un Ford Mustang de 1965, un Chevrolet de 1958 o un Toyota de 1986 trajo a la memoria de cientos de panameños el recuerdo una época dorada, donde los autos clásicos daban pinceladas de distinción a sus dueños que hoy día luchan para mantener el esplendor de esas carrocerías.