Calles desiertas, restaurantes vacíos y tiendas cerradas es la extraña postal de la pandemia que quiere romper Cusco, la capital turística de Perú y parada obligada para llegar a Machu Picchu, que quiere reconquistar bajo la nueva normalidad a los turistas extranjeros que el virus le arrebató. Cusco busca despertar de la pesadilla del covid-19 y renacer como capital turística de Perú.