Dios le habló a Labán, le advirtió que no le haga daño a Jacob y él quedó sorprendido.
Lo amenazó y le dijo que podía acabar con él de inmediato, pero le confesó que el Dios de su padre habló con él en la noche y le dijo que no le hiciera nada.
Lo acusó de haberle robado a sus ídolos pero Jacob le aseguró que no fue así y lo invitó a pasar a revisar.
Revisó, no encontró nada y se fue.
Sellan pacto
Con una columna de piedras, Jacob y Labán sellaron un convenio. Jacob juró no hacerle daño a sus hijas y a Dios le ofreció un sacrificio en la montaña e invitó a los miembros de su familia a que comieran juntos.
Labán bendijo a sus hijos y a sus nietas, y volvió a su casa.
Salma se va y abandona a Labán
Salma le dijo a Labán que nunca será el hombre que necesita, le dio un beso y se fue.
Le recordó que nunca tuvo intenciones de casarse son ella y por eso prefirió alejarse; él no le insistió ni le pidió que se quedara, la dejó ir.
A Jacob se le aparecen unos ángeles
Mientras Jacob descansaba del largo camino, se le aparecieron unos ángeles e inmediatamente supo que se trataba del ejército de Dios.
Al amanecer envió unos mensajeros a la tierra de Seír, que es la región de Edom, para anunciarle su llegada a su hermano Esaú.
Jacob les pide a todos que se vayan
Jacob les pidió a todos que se fueran, ya que está seguro que su hermano Esaú irá con intención de matar a toda su familia.
Entonces, todos le hicieron caso y huyeron del lugar.
Le encomendó a Rubén el cuidado de su familia, le advirtió que si no vuelve, tenía que huir del lugar con todos.
Su hijo Rubén sintió miedo pero no tuvo más remedio que hacerle caso.
Dios se aparece a Jacob en Betel
Dios se le apareció a Jacob y le dijo que ya no se llamará así, sino que a partir de ahora será Israel.
Lo ayudó a ponerse de pie y le dijo que como príncipe ha luchado con Dios y con los hombres, y que ha vencido.
Dios se fue y él se emocionó porque su alma fue salvada.
Esaú viaja en busca de Jacob
Esaú vio a Jacob luego de tantos años y lo abrazó, a diferencia de lo que Jacob pensaba, no fue para matarlo.
Jacob le preguntó por su madre Rebeca, pero él le contó que falleció, causándole un gran dolor.
Jacob se reencuentra con su padre
Jacob llegó por fin a la casa de su padre Isaac, él sintió mucha alegría al verlo y lo abrazó. Luego, murió.
Israel y Esaú parten a destinos diferentes
Luego de la muerte de su padre Isaac, Esaú partió hacia Seír; mientras que Israel se fue a Salén, en Canaán.
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