Era mi última oportunidad. Le hablé con el corazón en la mano. Ella no quería escucharme. Le dije que si se iba me estaría negando la oportunidad de demostrar que lo nuestro puede ser para toda la vida. Me paré firme. Le dije que estaba enamorado de ella y no quería que se montara en el avión y que fuera feliz conmigo para siempre.