Ciencia Ciencia - 

La anguila, devenida en pepita de oro, se desliza hacia su extinción

NEWBURGH, EEUU, ( AFP ). Mientras sostiene una transparente y minúscula cría de anguila en la palma de su mano, Chris Bowser, un especialista en conservación ambiental del estado de Nueva York, mueve la cabeza sorprendido: "Esto vale alrededor de un dólar ".

Como cada primavera, crías de anguilas de grandes ojos negros insertos en cuerpos blancuzcos del tamaño de las lombrices de tierra se deslizan desde alta mar hacia los ríos a lo largo de la costa atlántica de América del Norte.

Pero cada vez menos hacen el recorrido.

En el Mar de los Sargazos, en la parte occidental del Atlántico Norte, donde se cree que estos peces se reproducen, la Unión Europea observó una disminución de las reservas del 95%. Asia es testigo de una crisis similar: Japón incluyó en febrero a la anguila en su lista roja de especies amenazadas.

En América del Norte, Canadá ha impuesto severas restricciones a la captura de estos peces, pero su vecino Estados Unidos apenas se ha contentado con clasificar la especie como "agotada".

Para Kate Taylor, de la Comisión de Pesca Marina de los Estados del Atlántico (ASMFC, por su sigla en inglés), que reúne a 15 estados costeros de América, la "muy misteriosa" anguila es tan poco conocida que las autoridades estadounidenses no saben qué actitud adoptar. Nuevas cuotas de pesca, sin embargo, podrían aprobarse el 21 de mayo en una reunión de esta comisión.

El agotamiento de este pez y el aumento de la demanda en Asia, donde el "unagi", como se llama, es particularmente apreciado en Japón como ingrediente del sushi, han transformado a la anguila en la pepita de oro del mar, con precios que bordean los del caviar.

En Maine (noreste de EEUU), único estado junto con Carolina del Sur (sureste) que emite licencias de pesca de crías de anguila, el medio kilo se vendía en 2012 a unos 2.600 dólares, o alrededor de un dólar la cría. A modo de comparación, el medio kilo de langosta se consigue allí por 2,69 dólares.

Fecundación artificial aún viable

Con ambos pies metidos en el arroyo Quassaick cerca de Newburgh, Nueva York, Chris Bowser captura alevines de anguila. Junto a estudiantes de la cercana Universidad de Mount Saint Mary, este especialista en conservación de las especies estudia la migración de estos peces sin aletas abdominales, "una de las más grandes y misteriosas del planeta", afirma.

Nadie sabe exactamente dónde nacen las anguilas, aunque los científicos concuerdan sobre el Mar de los Sargazos. Desde allí, se cree que millones de larvas navegan hacia Europa o América del Norte, impulsadas por la corriente del Golfo. Una vez más, un gran misterio rodea su migración. ¿Dónde se ubican las larvas? ¿Cómo sobreviven?

Con la llegada de la primavera, las larvas se convierten en angulas (crías de anguilas de seis a ocho centímetros de largo) capaces de alcanzar las costas y los estuarios y llegar a los ríos, donde estos peces viven. Durante su migración, su piel se pigmenta y toma un color amarillento.

La angula crece entonces hasta convertirse en una anguila adulta, un pez que puede medir 1,50 metros, capaz de arrastrarse como una serpiente para evitar obstáculos a medida que se adentra en el agua dulce.

Luego, diez o veinte años más tarde, sin ninguna razón aparente, retoma su odisea. Pero a la inversa.

De repente, el pez de agua dulce se convierte en una criatura marina. Para regresar a casa, la anguila pierde su tono amarillento, muta al plateado, sus ojos se agrandan para ver en aguas profundas, su sistema digestivo se cierra y empieza a consumir sus reservas de grasa. Cuando llega al océano aún le faltan miles de kilómetros para el Mar de los Sargazos.

Allí, por primera y última vez en su vida, la anguila se reproduce. Y muere.

"Es una locura", exclama Bowser. Y, sin embargo, esto también es una hipótesis ya que su reproducción también es un enigma. De hecho, ni larvas ni huevos fueron capturados hasta la fecha. "¿Lo hacen en pequeños grupos discretos o en grandes orgías? No los sabemos", dice.

Incluso las causas de su extinción son todavía desconocidas: además de la codicia de los asiáticos, los expertos sugieren otros motivos, como la contaminación de los ríos, las represas, los cambios en el Atlántico y el desarrollo de nuevos parásitos.

Las piscifactorías se multiplican en China, Japón y Corea del Sur, pero todavía no ha sido posible reproducir en un laboratorio la fecundación de estos peces; los piscicultores deben atrapar primero a las anguilas en su etapa larval.