La magia de la Navidad es, en mi opinión, algo que debemos inculcarles a nuestros hijos, no por ser una época de regalos, sino que es una oportunidad única que tenemos los padres de enseñarles valores muy importantes como la unión familiar, la generosidad, la amistad, la alegría, la colaboración, entre muchos otros.
Más allá de comprar regalos, la Navidad es una época para enseñarle a nuestros hijos el valor por la vida, el agradecer a Dios por un año más y pedir por el inicio de otro que esté acompañado por el logro de metas y objetivos trazados.
Además, debemos enseñarles el valor de la generosidad, darle un regalo a un niño o niña que lo necesite o a una familia que no puede celebrar la Navidad como los demás, por diversas circunstancias de la vida.
Cuando hay niños en casa, la Navidad suele tomar más fuerza, más forma, más color…con su sonrisa diaria nos hacen ver que la esperanza, el amor, la paz y el respecto, deben estar siempre presentes en nuestros hogares, para así ellos crezcan con ese amor incondicional y entiendan el verdadero significado de la Navidad.
Por eso, ahora que #MiPequeñoMilagro tiene dos añitos, mi esposo y yo comenzamos a sacar las cosas de Navidad en nuestro hogar y la emoción de ella fue increíble, este fin de semana se fue a la cama con mucha alegría y nos dijo a ambos "Te Amo Mamá", "Te Amo Papá", "Te Amo Navidad", esto último nos dejó sin palabras, pues no se lo enseñamos.
Es increíble la ilusión y la alegría que el compartir esta época les genera a los niños, es algo muy bonito; por eso como madre lo que les puedo decir es que aunque estén pequeños, involucrémoslos durante la decoración, la colocación de las luces, etc; y veremos los resultados. ¡Que Dios me los bendiga!



