SIRIA (Crónica) Cultura -  21 de abril 2014 - 10:30hs

El arte, un superviviente de la barbarie de Siria

Maria Llort

París, 20 abr (EFE).- El arte que sobrevive a la barbarie de Siria, gracias a las obras de creadores que siguen trabajando pese a las revueltas de 2011 que han derivado en una guerra civil, llega a París con una exposición en el Instituto de las Culturas del Islam.

Los vídeos, las fotografías y las pinturas llevan la firma de quince artistas que retratan, a veces con ácida ironía y otras con dureza, el horror de la violencia que azota un país destruido donde, como reza el título de la muestra que se podrá visitar hasta el 27 de julio: "Y sin embargo crean (Siria: la fe en el arte)".

Solo uno de los artistas, Fadi Yazigi, cuyas piezas han viajado a las ferias de arte contemporáneo de París o Dubai, sigue viviendo en Damasco, donde la falta de medios lo han empujado a usar sacos de harina como lienzos, cuenta a Efe la directora del museo, Elsa Jacquemin.

El resto trabaja desde la diáspora y sus obras reflejan que todo ha cambiado. Algunos han modificado los temas que tratan, mientras que otros han variado las tonalidades o las técnicas empleadas, apostando en muchos casos por el uso de los medios digitales.

Por ejemplo, Akram Al Halabi, formado en la academia de Bellas Artes de Viena, ha dejado los pinceles para dedicarse a escribir palabras sobre una serie de fotografías de masacres de Siria.

En el caso de Mohamed Omran, cuyos dibujos se centran en el cuerpo humano doliente, el uso del color de las primeras láminas se ha difuminado y en sus últimos trabajos el blanco y el negro se adueñan de las imágenes.

Una evolución parecida ha experimentado la obra de Khaled Takreti, que en su trabajo "He perdido los colores" abandonó en parte la técnica "precisa y limpia" que lo caracteriza para dejarse llevar por el caos, explica a Efe la responsable de relaciones con el público, Blanca Pérez.

Cuando perdió su taller en Damasco, Tammam Azzam, que ha expuesto en galerías de Beirut y Londres, decidió expresarse a través del arte digital con composiciones basadas en fotografías reales de Siria en las que sitúa motivos icónicos de grandes maestros, como "Los fusilamientos" de Goya, el primer pintor que retrató la guerra como algo doloroso y no épico, según Pérez.

Y, aunque todos "han integrado el drama de su país en sus obras", señala Jacquemin, en algunos hay una voluntad política clara.

Por ejemplo, el grupo "Masasit Mati", formado por diez creadores que permanecen en el anonimato, expone episodios de una sátira política que se difundió a través de las redes sociales y en la que el dictador Bachar al Asad aparece como una marioneta.

Facebook fue también la plataforma elegida por el colectivo "No" para mostrar una serie de fotografías en la que se utiliza el cuerpo humano con un brazo vendado para formar en árabe la palabra que da nombre al grupo.

Los cineastas del grupo "Abounaddara", cuyas películas han participado en festivales como la Mostra de Venecia, optaron por realizar cortometrajes centrados en historias cotidianas, más allá de los enfrentamientos que captan la atención de los medios.

Otra forma de protesta son los retratos realizados por Jaber Al Azmeh, que ha expuesto en la Forum Factory de Berlín, y en los que retrató a sirios sosteniendo un ejemplar del periódico oficial del régimen "Baath" sobre el que habían escrito mensajes como "Los queremos a todos", en referencia a los desaparecidos.

El único fotoperiodista presente, Muzaffar Salman, que trabaja para la agencia Reuters, capturó con su objetivo detalles bellos en medio de un panorama destruido, en unas instantáneas en las que la luz es la protagonista.

Las ilustraciones de momentos trágicos de la historia contemporánea de Yaser Safi, los dibujos en blanco y negro con los que Abdul Karim Majdal Al-Beik muestra el dolor de Siria o las creaciones en las que Waseem Al Marzouki muestra el papel de los recursos energéticos en el conflicto también se pueden contemplar.

"Hemos querido dar la palabra a los artistas sirios", subraya la directora del Instituto, que acompaña la exhibición con un programa de conciertos, debates y encuentros con escritores que miran al panorama cultural de Siria.

En esta nota: