La ciudad Capital y el distrito de San Miguelito muestran sus avenidas desoladas debido al cierre de las oficinas del gobierno y buena parte de la actividad privada, aunque los visitantes a la Cumbre de las Américas no deben preocuparse porque los centros comerciales y los restaurantes estarán abiertos.
El gobierno del presidente Juan Carlos Varela decretó esa medida para facilitar la celebración de la cita continental el viernes y sábado y por razones de seguridad. Al menos 6.000 agentes de la fuerza pública resguardan el evento, cuya organización le cuesta a Panamá alrededor de 15 millones de dólares.