El plan republicano prevé enviar cheques directamente a la gente por un valor total de 1.200 millones de dólares y miles de millones a pequeñas empresas para pagar sueldos

AP

Negociadores del Congreso y la Casa Blanca se aprestaban a reanudar en las próximas horas las negociaciones en torno a un paquete de rescate de 1 billón de dólares, después que el presidente Donald Trump montó en cólera contra los que cuestionan su manejo de la pandemia de COVID-19.

Fue un espectáculo extraordinario en Washington: mientras el poder legislativo aborda el emprendimiento federal más ambicioso hasta el momento para dar apoyo a los hogares y la economía, el jefe del ejecutivo descarga su furia contra todos. Mientras tanto, en medio de una pandemia global y varias cuarentenas estatales, la población angustiada y aislada se prepara para los embates de una crisis de salud y una recesión inminente.

Publicidad

Cuando un periodista le preguntó a Trump qué le decía a un Estados Unidos que tiene miedo, el presidente replicó: "le digo que usted es un pésimo periodista".

A pesar de la gran presión sobre Washington para que tome medidas rápidamente, las dificultades saltan a la vista. En el Capitolio, legisladores y funcionarios de la presidencia trabajaron hasta avanzada la noche sobre sumas alucinantes e intervenciones federales, que superan incluso el rescate bancario y los estímulos de 2008-09.

Si bien los negociadores dijeron que hubo avances durante el viernes, incumplieron el plazo del fin de la jornada para llegar a un acuerdo. Interrumpieron las negociaciones alrededor de las 10.30 de la noche.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin inició negociaciones con los jefes de los bloques, el republicano Mitch McConnell y el demócrata Chuck Schumer sobre la base de la propuesta republicana.

Se prevé una votación preliminar el domingo con el objetivo de aprobar el proyecto el lunes.

El plan republicano prevé enviar cheques directamente a la gente por un valor total de 1.200 millones de dólares y miles de millones a pequeñas empresas para pagar sueldos.

Los demócratas lo consideran insuficiente, piden mayor apoyo a los trabajadores y un "Plan Marshall" para la industria de la salud, que se apresta a recibir un aluvión de enfermos.

En la Casa Blanca, Trump elogió el plan, que considera necesario para estabilizar la economía, pero el viernes dedicó buena parte de la conferencia de prensa diaria a fustigar a los periodistas por sus preguntas.

A veces daba la impresión de negarse a escuchar la realidad de una situación cada vez más crítica. Cuando un periodista observó que en Estados Unidos hay más de 200 muertos, 14.000 infectados y millones atemorizados, respondió con furia, atacando el profesionalismo del reportero.

Publicidad