Cuba Economía -  18 de diciembre 2020 - 20:56hs

Jubilados cubanos reciben mayores pensiones con temor por alzas de electricidad

Con molestias en las piernas y problemas de vista, María Dolores Cárdenas, de 74 años, camina con desconcierto por una calle de La Habana Vieja. Se siente aliviada porque su pensión va a aumentar, pero le preocupa el fuerte incremento de precios en 2021, en especial de la electricidad.

Ese doble sentimiento asalta a muchas personas de la tercera edad que este jueves hacen fila en un céntrico banco de la capital cubana para cobrar la nueva pensión que el gobierno empezó a otorgar.

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El aumento para los 1,7 millones de pensionados es parte de un plan de ajuste económico anunciado por el gobierno para el 1 de enero, cuando iniciará la unificación de las dos monedas de curso legal que tiene Cuba. La medida estará acompañada de aumentos significativos de salarios y jubilaciones, pero también implicará una fuerte subida de precios, incluido el de la electricidad.

Las pensiones tendrán un máximo de 1.733 pesos cubanos (72 dólares) y un mínimo de 1.528 pesos (63 dólares). Hasta el jueves la pensión mínima era de 242 pesos cubanos (10 dólares).

"Es más porque yo antes ganaba 300 pesos ", dice María Dolores caminando con dificultad apoyada en una andadera.

Hay que optimizar la pensión "para que alcance porque de verdad que los preciesitos están fuertes", dice esta mujer que comparte su vivienda con sus dos hijos.

El programa de "ordenamiento monetario" con el que Cuba pondrá fin a su actual sistema bimonetario, único en el mundo y vigente desde hace 26 años, fue anunciado la semana pasada, al término de un difícil año.

El desplome de la economía en un 11% este 2020, la peor caída en 27 años, fue provocado por la pandemia de covid-19 y la dramática desaceleración de la industria turística, motor económico del país.

"Había que tomar esta medida, pero implícitamente lleva un aumento de precios", dice a la AFP el economista Omar Everleny Pérez, al reconocer que habrá un "daño colateral importante a las familias cubanas".

Desde que se anunció la reforma, comerciantes del sector privado y jefes de familia suman y restan para tratar de saber cuánto tendrán que desembolsar para la electricidad.

Hasta ahora un ciudadano común gastaba al mes nueve pesos (0,37 centavos de dólar) por 100 kilowatts/hora. Con la reforma tendrá que pagar 40 pesos (1,6 dolares). En promedio una familia gasta casi el doble.

Los negocios privados también se verán obligados a subir sus precios, pero deberán ajustarse al tope de hasta 300% que el gobierno ha impuesto.

"Ir a una paladar (restaurante) ahora es inaccesible. Imagínate que ahora esas personas de los paladares tengan que subir los precios porque les han subido el precio (de los insumos) y la electricidad". Estas medidas "terminan afectando la competitividad del turismo internacional", dice Pérez.

En la puerta del concurrido café Oreilly, en la zona turística de La Habana Vieja, hay un papel pegado que dice: "No hay café hasta nuevo aviso".

En esa misma zona, Eddy Basulto, gerente de un restaurante, dice que "es muy difícil ahora mantener un negocio abierto" y no sabe si logrará seguir así en 2020.

Hasta ahora gastaba en electricidad entre 6.000 pesos (250 dólares) y 7.000 pesos (291 dólares) mensuales, pero con los aumentos previstos a partir de 2021 pagaría entre 28.000 (1.166 dólares) y 29.000 pesos (1.208 dólares).

"Estoy justo con mis números, están muy pegados con los rojos", dice sentado en una de las mesas vacías del negocio en el que sólo hay un turista.

El descontento social expresado en redes sociales y en la prensa nacional podría llevar a las autoridades a reconsiderar la medida.

El presidente Miguel Díaz-Canel dijo el jueves ante el Parlamento que "se revisará lo que haya que revisar y se corregirá lo que pueda ser corregido".

La isla recibió 1,1 millones de visitantes este año, mucho menos que los 4,3 millones de 2019.

Pero no todo son malas noticias. Manuel Rodríguez, un relojero pensionado de 78 años, se siente afortunado de que en 2021 cumplirá sus bodas de oro con Rafaela Sandoval, de 69 años, viviendo en un asilo donde se ahorrarán la cuota de la electricidad y las pensiones de ambos se verán multiplicadas.