En momentos en que el supuesto envenenamiento del líder palestino Yaser Arafat vuelve a ser noticia, el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York presenta "El poder del veneno", una exposición que explora mito y realidad de esta sustancia de manera didáctica y divertida.
"Lo que evolucionó en animales y plantas como una defensa contra predadores o un medio de depredar ha sido utilizado a través de la historia por los seres humanos para magia, asesinato, maldad, intoxicación y, cada vez más, medicina innovadora", dijo la directora del museo, Ellen Futter, al inaugurar la muestra para la prensa.
La exhibición, que se abre al público el sábado y se podrá visitar hasta el 10 de agosto de 2014, "revela las cosas extrañas e incluso intrigantes que ocurren cuando los seres humanos y sustancias tóxicas colisionan", agregó la responsable.
La muestra comienza con una sección dedicada a la selva del Chocó (noroeste de Colombia), conocida por albergar numerosas especies venenosas, que el visitante puede observar mientras avanza a través de un espacio oscuro y decorado de vegetación tropical.
Las estrellas de esta sección son tres pequeñas y bellas ranas doradas venenosas (Phyllobates terribilis), cuya piel está impregnada de un alcaloide llamado batracotoxina en cantidad suficiente como para matar a unas 10 personas.
Hormigas, orugas, escorpiones, arañas, peces: son muchos las especies que pueden poseer veneno, aunque quizás las más identificados con esa característica en el imaginario popular son las serpientes. De las cerca de 3.000 especies que existen en la Tierra, entre 250 y 500 tienen sustancias tóxicas capaces de provocar problemas de salud graves a los humanos.
Pero lo que hace especial al veneno no es tanto su presencia en los animales, sino su uso desde tiempos ancestrales, empezando por el conocimiento de botánica como fuente de poder y magia.
La muestra recorre mitos y leyendas. Está Blancanieves, pero también las brujas de "Macbeth" de Shakespeare y el sombrerero de "Alicia en el país de las maravillas", de Lewis Carroll. En este caso, su extraño comportamiento tendría asidero en la realidad: los trabajadores de la industria de los sombreros en los siglos XVIII y XIX sufrían síntomas de envenenamiento con mercurio, utilizado para remover el pelaje de los animales.
Además de la literatura, con las novelas de misterio y detectives de Arthur Conan Doyle (creador de Sherlock Holmes) o Agatha Christie, "El poder del veneno" se ocupa también de personajes históricos, como el emperador romano Nerón, que habría recurrido a un envenenador profesional para eliminar a sus enemigos, o la reina egipcia Cleopatra, que se suicidó mordida por una cobra, según la leyenda.
Pero no es necesario ir tan atrás en la historia para buscar muertes de líderes o personajes públicos que podrían estar atribuidas a algún tipo de veneno.
La semana pasada, expertos suizos que analizaron los restos y efectos personales del líder palestino Yaser Arafat, fallecido en 2004, consideraron que la tesis del envenenamiento era la "más coherente", debido a las cantidades anormales de polonio-210 halladas en muestras biológicas de sus restos, sin poder afirmar categóricamente que esto causara su muerte.
Otro caso de alto perfil volvió a surgir en los últimos días: el del premio Nobel chileno Pablo Neruda, que no habría muerto envenenado por la dictadura de Augusto Pinochet en 1973 sino de cáncer de próstata, de acuerdo con los resultados de exámenes de un grupo de forenses internacionales.
La muestra en Nueva York recrea un laboratorio toxicológico donde se presentan los métodos científicos disponibles para resolver crímenes, invitando luego a los visitantes a resolver tres casos verdaderos de envenenamiento accidental.
En un tono más positivo, "El poder del veneno" finaliza mostrando el uso cada vez frecuente de estas sustancias con fines medicinales; por ejemplo, el descubrimiento de un medicamento para el cáncer a partir de la corteza del tejo del Pacífico, una conífera tan venenosa que un puñado de sus agujas basta para matar a una persona.
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