El rapero R Kelly permanecerá bajo vigilancia las 24 horas del día tras ser sometido a una evaluación psicológica que ha determinado que podría suponer un peligro para sí mismo.
Fue entonces cuando se le aplicó esta medida, que en la práctica implica que los presos no puede utilizar utensilios normales como cubiertos y se les obliga a cambiar su uniforme por batas de papel, similares a la de un hospital, para que no puedan utilizar los cinturones o cordones para hacerse daño.
Los abogados de R Kelly afirman que estas duras condiciones no están justificadas en el caso del cantante y que le han causado un daño irreparable. El pasado viernes su representante Jennifer Bonjean comparó la situación en que se encuentra su cliente con la de un "gulag" al anunciar que habían presentado una demanda contra el Centro de Detención Metropolitano donde cumple condena Kelly reclamando una cantidad sin especificar por daños y perjuicios.
Sin embargo, la fiscal adjunta Melanie Speight insiste en que las circunstancias actuales de la estrella de R B "le causan angustia emocional" considerable que justifica una supervisión más estricta: "En el futuro inmediato, se enfrenta a otro juicio penal federal en Chicago por cargos relacionados con la pornografía infantil", ha señalado en un comunicado público para recordar que la batalla legal de R. Kelly aún no ha concluido.
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