Espectáculo Famosos -  17 de julio 2013 - 17:43hs

El español Manuel Estrada expone su diseño útil en Nueva York

Nueva York, ( EFE ). Los logos del Museo de El Greco en Toledo, del Teatro de la Abadía de Madrid o las portadas de libros de José Saramago, entre otros, tienen detrás al diseñador español Manuel Estrada, que inaugura hoy su exposición temporal en la sede neoyorquina del Instituto Estadounidense de Artes Gráficas (AIGA).

Afiliado a la máxima del teórico italiano Gillo Dorfles que reza que el diseño es el arte de la sociedad industrial, Estrada apuesta por un diseño útil para el ciudadano, en contra de esa coletilla "de diseño", relacionada con lo superfluo e innecesario, y que en España "ha levantado la desconfianza del pueblo llano".

"Ha sido culpa de los diseñadores que han o que hemos sobrediseñado", explica en una entrevista con Efe Estrada, quien reconoce que "a veces hacer cosas innecesarias" le da "pudor".

"Prefiero hacer algo que resuelva un problema", afirma.

"Estrada: sailing through design" (navegando a través del diseño) permanecerá hasta octubre en Nueva York y resume la trayectoria de este español, que comenzó a estudiar arquitectura pero se pasó al diseño y abrió su propio estudio.

Para él, su oficio es el de "entender lo complejo y luego simplificarlo", una labor sincrética que ha aplicado a museos, teatros, ministerios o el servicio Bibliometro del Metro de Madrid.

Ahora que ha expuestos sus trabajos en ciudades tan dispares como Helsinki, Miami, Berlín o Las Palmas de Gran Canaria, va acotando su margen de acción como diseñador.

"He pasado años intentando cambiar el mundo, pero ahora que he visto que no se puede, creo en al menos hacerlo más agradable", resume este diseñador, que ve en Apple como ejemplo del valor emocional del diseño en la industria contemporánea.

En esta exposición, además de sus trabajos más reconocibles para el viandante o el lector español, se puede ver su proceso creativo, en un sinfín de cuadernos de trabajo.

"Las ideas es lo más valioso que tenemos, la conexión mano-cerebro-corazón queda en estos cuadernos. Da igual la sofisticación de los programas, la esencia es la capacidad creativa", asegura.

Fascinado por la sobriedad después de su visita a Helskinki y a la arquitectura de Alvar Aalto, y admirador de los italianos por entender "la fuerza del diseño como motor industrial", reconoce que el diseño coquetea con lo artístico y lo comercial, pero no cree que haya conflicto con ello.

"¿Creía Miguel Ángel en Dios?", pregunta Estrada, quien considera que, a lo largo de las grandes etapas del arte, siempre hubo detrás una gran institución, bien sea la religión, una casa real o, en pleno siglo XXI, la economía, explica Estrada.