EEUU Famosos -  10 de junio 2016 - 13:58hs

Laverne Cox: 'Envidio a los niños que empiezan su transición a los seis años'

Aunque ahora es una de las figuras más representativas de la comunidad transgénero a nivel mundial, la seguridad y confianza de la que hace gala la actriz Laverne Cox han sido el resultado de una lucha constante contra la discriminación y el dolor que sufrió durante su infancia y los años de pubertad.

Por eso, la intérprete defiende firmemente que la transición del sexo biológico al género real debe llevarse a cabo cuanto antes, hasta el punto de asegurar que "envidia" a los niños que tienen la posibilidad de someterse a este procedimiento antes de la pubertad."La pubertad fue horrible, terrible y dolorosa. Cuando se trata de la transición, cuanto antes mejor. Cuando veo a los niños 'trans' que se están transformando con cinco o seis años, siento envidia. Mi vida habría sido mucho más fácil si no hubiese tenido que lidiar con los caracteres sexuales secundarios que se desarrollan en la pubertad", confiesa Laverne al periódico The Telegraph.

El sufrimiento constante de la actriz le llevó incluso a intentar suicidarse, un hecho que mantuvo completamente en secreto -ni siquiera su madre lo sabía- hasta que finalmente se atrevió a contarlo en 'I'm From Driftwood' ('Soy un desviado'), un archivo audiovisual que recoge las historias de diversos miembros de la comunidad LGBT. "Cuando tenía 11 años empecé a sentirme atraída por los chicos pero en la iglesia me decían que era un pecado. Así que cogí una botella de pastillas y me fui a dormir. Me desperté con un dolor de estómago terrible y nunca se lo conté a nadie", revela la actriz.

La danza y la actuación fueron las dos disciplinas que salvaron a esta joven de Alabama de caer en las garras de la depresión a la que se vio sometida por culpa de los insultos y vejaciones constantes que recibía de su entorno. Una vez instalada en Nueva York, la artista empezó a sentir los aires de libertad que le permitirían expresarse tal y como era, aunque eso tampoco le privó de tener que padecer ocasionalmente la intolerancia de los demás."[En Nueva York] podía celebrar de verdad quién era. Seguía sufriendo abusos en la calle por mi aspecto pero por las noches, me sentía toda una estrella", reconoció Laverne.

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