Aunque Amy Adams sea una estrella de Hollywood de cara al mundo, en la intimidad de su hogar es solo una madre más que debe lidiar con la imagen de "aburrida" que su hija Aviana (6) -fruto de su matrimonio con el actor Darren Le Gallo- se ha formado de ella, sin importarle lo famosa que sea su madre o las celebridades con las que se codee.
"Ella tiene una personalidad claramente diferente a la mía y me alegro. Hace poco me dijo: 'Mamá, soy más guay que tú, porque tú no lo eres mucho', y le contesté: 'Tienes razón'", revela la actriz en una entrevista a la revista ELLE.
La triunfal carrera interpretativa de Amy le ha valido ya cinco nominaciones a los Óscar, pero también ha provocado que su vida familiar se resienta y sufra por culpa de su incapacidad para delegar. El sentimiento de frustración de la actriz por no conseguir ser una madre y una profesional "perfectas" alcanzó su grado máximo durante el rodaje de la película 'La gran estafa americana', que a punto estuvo de costarle la cordura hasta que se dio cuenta de que estaba siendo demasiado dura consigo misma.
"Aunque le hacía caso a mi familia, había una parte de mí que seguía ensimismada y eso no me gustaba. No sabía qué hacer, pero cuando se descontroló, vi todo con claridad. No estaba disfrutando en el set de rodaje, porque no estaba en casa, y me pasaba lo mismo cuando estaba en casa, me sentía débil. Mis expectativas sobre mí misma eran muy altas y lo que tenía que hacer era permitirme fallar, tanto en el trabajo como en casa, y aceptar que no soy perfecta y no puedo hacerlo todo", reconoce en la misma conversación.
FUENTE: Showbiz