La actriz Úrsula Corberó ha querido compartir con todos sus seguidores de Instagram y, por extensión, con buena parte de la opinión pública las muchas razones que la llevan a dar gracias todos los días por contar con una madre como la suya, Esther, destacando sobre todo la tenacidad y la determinación con la que su progenitora ha pasado toda su vida luchando por el bienestar de sus hijas y apoyándoles incondicionalmente a la hora de hacer realidad sus objetivos de futuro.
"Ha trabajado de corsetera, de floristera, de pescadera, ha limpiado casas, ha sido auxiliar de clínica dental, ha vendido colchones... Y cuando le dije con 6 años que quería ser actriz le suplicaba a su jefe que le diera la tarde libre y le decía que se lo descontara del sueldo para llevarme a los castings. Vivíamos a 62 kilómetros de Barcelona y mi madre no tenía coche ni carné, hacíamos autostop en el pueblo para que nos llevaran al pueblo de al lado y allí cogíamos un tren que nos dejaba en Barcelona", ha revelado la intérprete en su perfil de la red social.
Pero más allá del bonito homenaje que rinde a su progenitora, lo cierto es que de la carta publicada por la intérprete en la esfera virtual también se desprende una elocuente denuncia a la discriminación que han venido sufriendo tradicionalmente las mujeres, su madre y hermana mayor incluidas, y al sinfín de trabas que las impiden sentirse completamente realizadas en el plano laboral y personal.
"Mi madre se quedó embarazada de mi hermana con 17 años. Cuando le empezó a asomar la barriguita pasó a ser la peste del barrio, se quedó sin amigas y aún siendo una estudiante brillante la echaron del colegio porque era un mal ejemplo para las demás niñas. Mi hermana tampoco se queda corta, ha trabajado sin parar toda su vida, pasando por momentos muy críticos con un hijo al que alimentar, desesperada por conseguir un empleo reunió dinero de donde pudo y se formó para ser tanatopractora, pero resulta que ahí las mujeres no estaban bien vistas y le ponían pegas para todo", reza otro extracto del texto, que termina con una apasionada defensa de la fortaleza que exhiben las mujeres a pesar de los innecesarios obstáculos que tienen que superar en su día a día.
"Las mujeres no se merecen un día, se merecen una vida digna con igualdad. Soy quien soy y he llegado donde estoy gracias a la garra que he heredado de ellas. Unas jefazas que han podido con todo y más. Os quiero y me siento muy orgullosa de vosotras", sentencia.
FUENTE: Showbiz



