EEUU Famosos -  2 de octubre 2018 - 10:02hs

Mindy Kaling desvela las ventajas de ser madre pasados los treinta

La actriz Mindy Kaling (39) no tiene intención alguna de revelar la identidad del padre de su hija Katherine, nacida el pasado mes de diciembre, pero sí que se ha animado a compartir públicamente algunas de las ventajas que para ella se desprenden de haber debutado en la maternidad pasada la segunda mitad de la década de los treinta.

Entre ellas, destaca sin duda la flexibilidad con la que cuenta estos días la intérprete a la hora de organizar sus horarios de trabajo en torno a las necesidades de su pequeña.

"Me siento muy afortunada porque tengo la libertad de crear mis propias oportunidades laborales. Y como puedo hacer eso, también puedo encajar perfectamente las labores relacionadas con mi hija en mi estructura de trabajo. Es un lujo que muchas mujeres en Estados Unidos no pueden permitirse", ha explicado la que fuera protagonista de la serie 'The Office' a la revista People.

"Esta es una de las ventajas de tener un bebé cuando ya eres algo mayor y tu carrera está algo consolidada. Puedo decir: 'Hey, me gustaría tener este espacio de tiempo libre para estar con mi hija, porque me gustaría estar pendiente de ella en el trabajo'. Creo que es la mayor suerte de mi vida: poder implicar a mi hija en mi propia vida laboral", ha añadido sobre las facilidades de las que dispone para compaginar ambas facetas.

Debido en parte a esa forma tan particular que tiene de gestionar su día a día, la extrovertida artista puede permitirse dedicar una porción importante de su tiempo a enseñar personalmente a Katherine algunas lecciones de vida francamente útiles, ya sea nadar o dirigir sus toques de atención a la persona correcta.

"Ya ha empezado a decir 'mamá', pero lo dice de forma aleatoria, sin dirigirse a nadie en concreto. Así que he decidido tomármelo en serio y estoy intentando que aprenda que yo soy esa mamá y que me lo tiene que decir a mí", ha bromeado en la misma conversación antes de hacer referencia a sus entretenidas clases de natación.

"También la estoy enseñando a nadar. Es genial porque al enseñarle eso a una niña de nueve meses, las expectativas no son demasiado altas. Nunca he sido una buena nadadora, pero hacerlo con ella me hace sentir atlética y una gran deportista".

En esta nota: