Keith Richards

Showbiz

Hace ya un año que Keith Richards decidió abrazar un estilo de vida más saludable, pero no por temor de que a sus 75 años sus antiguos excesos empezaran a pasarle factura, sino porque sentía que las drogas se habían vuelto especialmente "aburridas" en los últimos tiempos.

En lo que respecta al alcohol, los efectos de su consumo también han acabado por perder su antiguo atractivo, aunque lo cierto es que el guitarrista de los Rolling Stones se resiste a despedirse por completo de su antiguo compañero de fiestas: puede que el vodka ya no tenga cabida en su mini bar, pero el vino y la cerveza siguen sentándole de maravilla.

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"Soy bastante indestructible, pero no es mi responsabilidad demostrar que lo soy. Estos días me tomo las cosas con un poco más de calma. Lo de beber se alargó durante demasiado tiempo, así que he renunciado a lo más fuerte. Me acabé hartando, para serte sincero, aunque sigo tomándome un vaso de vino con las comidas y alguna que otra cerveza aquí y allá. De hecho, no sé si fui yo el que se cansó de la bebida o si la bebida se cansó de mí. Seguía bebiendo por inercia, porque era lo que hacía, pero eventualmente me di cuenta de que no necesitaba tomar alcohol para desayunar", ha explicado en una entrevista al periódico The Sun.

El veterano músico no da demasiada importancia a los cambios que ha introducido en su rutina diaria y, a diferencia de su compañero de banda Ronnie Wood, que asegura ser un hombre nuevo desde que renunció definitivamente a la bebida y al consumo de cualquier tipo de estupefacientes hace ya ocho años, él no ha experimentado ninguna gran revelación: "Ha sido un experimento más. Me he pasado toda la vida renunciando a cosas. Aunque me siento mejor, todavía estoy esperando que llegue ese momento de epifanía".

Quizá eso se deba a que Keith sigue sin ser demasiado consciente de su propia mortalidad, tanto por las numerosas ocasiones en que ha conseguido burlar a la muerte en accidentes de todo tipo como por el hecho de que no termina de asimilar que es un venerable anciano septuagenario.

"Jamás se me pasa por la cabeza hasta que sale a relucir esa cifra. Es entonces cuando pregunto: ¿Cuántos años dices que tengo?. Y cuando me dicen que son 75, no puedo evitar pensar: Dios, qué viejo soy. Siento que estoy evolucionando en lugar de envejeciendo. A nivel físico, estoy en buena forma y sigo sintiendo el mismo entusiasmo por lo que hago. Me encanta escribir canciones".

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