Helen Lindes

Showbiz

Independientemente del entusiasmo y la ilusión que la embargan estos días al haber entrado ya en la recta final de su segundo embarazo, la modelo Helen Lindes no ha dudado en aprovechar una ocasión tan señalada para sincerarse sobre el sinfín de problemas físicos que ha venido padeciendo últimamente y que, en sus propias palabras, han convertido su estado de gestación en "toda una odisea" a la que está deseando poner fin.

"Llevo sufriendo lumbalgia y pubalgia desde que cumplí el sexto mes de embarazo, una dolencia que suele afectar hasta al 20% de las embarazadas. Y es que justo cuando regresé de Barcelona de los desfiles de la 080 la antigua pasarela Gaudí noté un dolorcillo en la parte baja del abdomen y en las ingles.Al principio no le di mucha importancia y lo achaqué al estrés del desfile, el esfuerzo del viaje y los tacones", ha explicado la ex Miss España en su blog personal de la revista ¡Hola!Aunque siempre ha llevado un estilo de vida activo y saludable, especialmente durante este embarazo y el que, en 2016, la llevó a debutar en la maternidad con el nacimiento de su primogénito Alan, ni el entrenamiento regular ni los ejercicios concretos que le propuso su instructora personal para aliviar los dolores han surtido demasiado efecto.

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"Se lo comenté a mi entrenadora y empezamos a hacer ejercicios concretos, pero yo solo notaba que eso iba en aumento. En pocas semanas, esa molestia se transformó en un dolor que me acompaña día y noche", ha relatado en su bitácora virtual.

Afortunadamente para la canaria, la posibilidad de "delegar" ciertas tareas de su día a día tanto en su familia como en la de su flamante esposo, el jugador de baloncesto Rudy Fernández, así como la faja que usa desde hace un tiempo para tratar de calmar la zona, han mejorado significativamente su calidad de vida.De la misma forma, Helen no ha tenido más remedio que rebajar notablemente su ritmo de trabajo para no "sobrecargar" su cuerpo y conseguir que estas últimas semanas de gestación sean tan apacibles como sea posible.

"Subir y bajar del coche, levantarme del sofá, darme la vuelta en la cama, caminar o coger a mi hijo en brazos se ha convertido en toda una odisea. Afortunadamente he podido aprender a relajarme y delegar en otras personas, aunque me cuesta muchísimo, y tanto mi familia como la de Rudy y él mismo están siendo de gran ayuda. Lo único que me calma y me ayuda es usar una faja que eleva el abdomen y me recoge bien las lumbares, pero no se debe abusar de ella", ha confesado a sus lectores antes de señalar algunos de los cambios que ha tenido que imprimir a su rutina diaria.

"A pesar de ello sigo con mi vida y mi trabajo aunque a un un ritmo mucho más pausado. Intento planificarme muy bien el día para tener tiempo de descansar y no sobrecargar mi cuerpo. Lo que no ha cambiado es mi ilusión por este embarazo, poder crear un ser dentro de mí es uno de los mayores privilegios de la vida. Nunca pensé que ser madre fuera a ser tan duro y tan gratificante a la vez, pero estoy disfrutando de cada etapa del camino", ha sentenciado con optimismo.

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