Emeli Sandé

Showbiz

Siete años después de darse a conocer en su país natal y en media Europa con su exitoso disco debut "Our Version of Events" (2012), una popularidad que se consagraría pocos meses más tarde con su aplaudida actuación en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres, la cantante Emeli Sandé se ha pronunciado abiertamente sobre el calvario que atravesó precisamente a lo largo del año posterior a su conversión en estrella de la música.

Y es que, pasados doce meses exactos desde que, en septiembre de 2012, contrajera matrimonio con su novio de entonces, el biólogo marino Adam Gouraguine, la pareja confirmaba públicamente su decisión de divorciarse y la intérprete iniciaría a partir de ese momento un duro camino lleno de momentos de baja autoestima, dudas existenciales y, por si eso no fuera suficiente, una preocupante pérdida de peso ligada a sus problemas emocionales.

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"Sentía que tenía que despertarme de un sueño. No sé, creo que fue un verdadero... No quiero llamarlo punto de ruptura, pero sentí que estaba viviendo algo parecido. Me sentía perdida, no era capaz de concentrarme, estaba que me subía por las paredes", ha explicado en conversación con el diario The Daily Telegraph para, justo a continuación, hacer referencia a los muchos kilos que perdió en esa etapa y a los brotes de acné que tuvo como manifestación física de sus demonios internos.

"Sin duda estaba ligado a todo lo que me pasaba. Había entrado en una nueva vida y estaba tratando de sacarle el máximo partido. Tenía toda la libertad del mundo para hacer lo que me viniera en gana, pero estaba desorientada y no tenía energía de ningún tipo. Y de verdad que no tenía intención alguna de perder peso, simplemente me quedé muy delgada", ha añadido.

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