Álvaro Morata y Alice Campello en una imagen reciente de (c) Instagram

Showbiz

Han pasado ya más de dos años desde que la pareja formada por el futbolista Álvaro Morata y la "influencer" Alice Campello, hija de un afamado empresario italiano que posee los derechos de distribución de la marca de coches Fiat en su país natal, contrajeran matrimonio y pusieran de esta forma el broche de oro a un intenso romance que había comenzado solo unos meses antes.

Aunque ahora ambos son la viva imagen de la felicidad, sobre todo desde que recibieran a sus gemelos Leonardo y Alessandro en julio del año pasado, lo cierto es que los inicios de su relación no fueron en absoluto fáciles, como ha explicado ahora la propia Alice a su paso por un acto público en Madrid.

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Y es que el padre de la también modelo, Andrea, no veía precisamente con buenos ojos que su 'pequeña' se involucrara en un romance con tanto potencial mediático.

"Como estaba en otra ciudad, [a mi padre] le asustaba todo y cuando me vio en todos los periódicos, en todas las revistas y en todo... Se asustó un poquito y me dijo: 'Ali, ten cuidado porque te estás metiendo en una cosa muy grande, imagínate si no sale bien. Estaba, como todos los padres, preocupado", ha revelado Alice en la presentación de la nueva colección de relojes de la firma 'Button Watch' para explicar, a continuación, por qué su progenitor acabó cambiando de parecer.

"Pero Álvaro hizo como cuatro horas en coche para conocerle. Estuvo con él una hora y se volvió. Y al final mi padre y mi familia se enamoraron de él. Ahora, de hecho, hablan más con él que conmigo, en el sentido de que están superbién juntos", ha asegurado en la misma conversación.

La maniquí admite que todos los cambios que experimentó en esa época a nivel sentimental y personal, especialmente porque ocurrieron poco después de que se mudara a una ciudad tan grande como Milán con solo 20 años, fueron algo difíciles de asimilar por parte de su padre y otros muchos seres queridos.

Sin embargo, tanto ella como Morata acabaron demostrándoles que su historia de amor no era ni mucho menos fruto de un mero impulso fugaz tan propio, por otro lado, de la juventud.

"Es que yo era muy pequeña, tenía 20 o 21 años cuando me mudé a otra ciudad, a Milán. Y mi padre pues me cuidaba mucho y siempre ha intentado que yo haga las cosas bien. Fue un cambio muy fuerte para él. Me fui y él no sabía realmente con quién estaba y qué hacía tan lejos", ha aseverado en la misma entrevista.

"Él no sabía ni cocinar y... Se ha hecho un hombre por mí y yo una mujer por él. Fue un embarazo difícil, no me podía mover de la cama, pero volvería a hacerlo, porque son esas dificultades las que de verdad te unen como pareja", ha expresado sobre la complicada gestación de sus retoños y la evolución experimentada por ambos en el marco de tales contratiempos.

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