Elizabeth Banks

Showbiz

Cada vez son más las actrices que deciden hablar alto y claro de los motivos por los que no piensan sucumbir a la presión de la industria tratando de detener de alguna manera artificial el proceso natural de envejecimiento.

En el caso de la intérprete y directora Elizabeth Banks, en los inicios de su carrera ya le recomendaron que se sometiera a una operación de aumento de pecho para triunfar en Hollywood y tampoco faltará quien le aconseje ahora que recurra al bótox u otros retoques para afrontar la segunda mitad de los cuarentaitantos.

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"Eso es algo que no tengo ningún problema en explicarle a cualquiera que me pregunte: no me he inyectado ni me he hecho nada, jamás he dejado que me clavaran una aguja en el rostro. No me interesa lo más mínimo la idea de empezar a cambiarme la cara", ha asegurado en la conversación que ha mantenido con Dax Shepard para el podcast "Armchair Expert".

Por el momento, Elizabeth se conforma con confiar en su buena genética y, en los momentos de debilidad, recordarse que las operaciones de cirugía estética conllevan ciertos riesgos.

"Lo haría si supiera que después podría mirarme al espejo sin problema y que no tendría ningún tipo de secuela psicológica o emocional, pero... No quiero hacerlo y estoy tratando de resistir. Hay una razón por la que no me planteo dar ese paso y quiero respetarla", ha añadido.

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