Emily Ratajkowski y el calvario de ser tan sexy

Showbiz

El mundo entero conoció a Emily Ratajkowski gracias al videoclip de la canción "Blurred Lines" de Robin Thicke en el que aparecía bailando ataviada solo con un tanga y aunque desde entonces ella se ha convertido en una empresaria de éxito su colección de moda acaba de agotar en cuestión de horas uno de sus trajes y, en su faceta como actriz, ha trabajado en grandes éxitos de crítica y taquilla como "Perdida", para muchos nunca ha dejado de ser la "chica sexy" que publica fotografías medio desnuda en Instagram.

La modelo es la primera en reconocer que su atractivo físico le ha abierto muchas puertas, pero también insiste en que ha sido tanto un "superpoder" como una fuente constante de quebraderos de cabeza y decepciones.

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"Es ambas cosas", ha afirmado durante la conversación que ha mantenido con la modelo Ashley Graham para su podcast 'Pretty Big Deal'. "Creo que tengo una relación muy complicada con el hecho de ser sexy. Supongo que me ha dado un poder increíble a nivel personal, sin duda. Me ha hecho sentirme más poderosa. No me refiero al dinero que he ganado o a mi carrera, me refiero a que me ha hecho sentir bien conmigo misma y a gusto en mi propia piel. Eso es totalmente cierto, pero como sucede con cualquier otra mujer, también existe otra faceta mía. Soy mucho más que eso".

Por otra parte, Emily es consciente de que ella no es la única 'víctima' de su propia belleza y otras estrellas de la industria de la moda se encuentran en su misma situación.

"Al principio la gente siempre me decía que los modelos eran como los atletas: que hay un límite, una fecha de caducidad para lo que haces. A mí me parecía una mi**da, un tópico sexista que me ponía furiosa, pero ahora que tengo 28 años me he dado cuenta de que un ser humano no puede sobrevivir demasiado tiempo siendo juzgado única y exclusivamente en base a su apariencia. Por eso cuando cumples los 30 te acabas diciendo: 'Tengo que encontrar otra cosa a la que dedicarme'", ha admitido.

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