CHICAGO, (AFP) - La decepción la tienen pintada en el rostro, las banderas y chamarras tricolores guardadas en sus casas, y ahora sólo les queda hinchar por Estados Unidos o Panamá en la final de la Copa Oro este domingo en Chicago.
Eliminada la selección de México, los aficionados de ese país se dividen entre apoyar a la tierra que los acoge, o a Panamá, por sus raíces comunes del idioma y descedencia hispana.
Los meseros del restaurante Havana, todos mexicanos, hinchan indistintamente por uno y otro equipo finalista.
Enclavado en el centro de Chicago, el Havana sirve una fusión entre comida cubana y mexicana. Una 'ropa vieja' (carne ripiada en salsa de tomate) al mejor estilo de Miami, y tacos de ropa vieja y picadillo a la cubana, que se empeñan en manchar las camisas de los comensales.
Aprovechando un breve descanso entre el 'brunch' (como llaman los americanos a la comida entre el desayuno y el almuerzo) y la cena, Alfred, Mariano, Paco 'El Retaco' y Carmelo comentan sus impresiones sobre la Copa Oro de la Concacaf, cuya final juegan este domingo las selecciones de Panamá y Estados Unidos en el Soldier Field de Chicago.
"Yo no quiero ver ese juego ni me interesa, si no está México no vale, pero México fue un pinche fraude", se lamenta Mariano, quien también se felicita por haber esperado hasta última hora para comprar un boleto.
"No hombre, no me apuré porque sabía que esos canijos (los seleccionados mexicanos) podían no llegar (a la final). Igual si llegaban compraba 'ticketes' de reventa fuera del estadio", afirmó el dependiente.
'Paco el Retaco', bajito, carniprieto y natural Chihuahua, dice que apoyará a Panamá "porque son latinos como nosotros y van contra los gringos".
Alfred y Mariano dice no estar de acuerdo y que apoyarán al equipo de las barras y las estrellas.
"Este quiere quedarse fuera de la reforma migratoria", bromea Alfred, pero Paco tiene sus razones para hinchar del bando panameño.
"Compré 7 boletos para la final, a 59 dólares cada uno, pensando en quedarme con dos y revender los demás para sacar unos chavos, pero ahora que no está México ni regalado los quieren los cuates", se queja El Retaco.
En la afueras del estadio, antes de comenzar el partido, un variopinto público disfruta de kioscos con comida de todo tipo, sobre todo mexicana, que tiene una gran demanda en esta ciudad cosmopolita.
Las vestimentas identifican a los fanáticos de cada equipo, y aunque abundan las rayadas del Tio Sam, un grupo de casacas rojas se hace notar por su algarabía y alegría. Son panameños que vienen desde Minnesota a apoyar a la 'Marea Roja' de su país.
"Buena vibra, eso es lo que le traemos a Panamá pa'que le gane a Estados Unidos hoy", afirma Joanna, una ama de casa que junto a su esposo Isaac y otros 12 amigos manejaron 7 horas desde Minnéapolis para apoyar a su selección.
Otro grupo de aficionados vestidos con chamarras verdes de la selección de México, una bandera estadounidense sobre los hombres y sombreros de charros, comentan las probabilidades de ambos rivales.
"Soy mexicana pero vivo en este país desde los 3 años y también me siento americana", explica Sofía, una chaparrita en sus 20 y tantos que ondea en su mano derecha una bandera mexicana y en la izquierda otra estadounidense.
"Go, go, go (arriba, arriba, arriba) USA", grita Serafín, también con casaca verde, mientras un grupo de jóvenes estadounidenses se unen al coro y todos comienzan a gritar "¡USA, USA, USA!".
"Estados Unidos es el equipo de todos. Nuestros corazones están divididos cuando juega con México, pero la verdad es que hemos vivido más tiempo en este país que en el de nuestros padres", declaró Sofía.




