MUNDIAL 2014 Fútbol -  30 de marzo de 2014 - 11:59

Policías y militares ocupan inmensa favela cerca del aeropuerto de Río de Janeiro

RÍO DE JANEIRO, 30 marzo 2014 (AFP) - Más de mil policías, apoyados por militares, ocuparon en la madrugada del domingo uno de los mayores feudos del narcotráfico de Río, el Maré, a casi 70 días de la Copa del Mundo en Brasil.

Un convoy de 10 vehículos blindados de la Marina ingresó al Maré, que queda en los accesos a la ciudad y cerca del aeropuerto internacional, por la avenida Brasil, una de las arterias que comunica Río con los suburbios, constataron periodistas de la AFP.

En uno de accesos al Maré, una decena de policías del temido Batallón de Operaciones Especiales (Bope), armados hasta los dientes, se adentra lentamente por las callejuelas desiertas, seguido por la misma cantidad de periodistas, muchos de ellos extranjeros.

Les sigue un pequeño grupo de fusileros navales que se apuestan en las intersecciones, sus armas apuntando a las callejuelas.

Al fondo de una calle hay un joven que viste una camiseta roja. "¿Está armado?", pregunta un militar. "No, aparentemente no", responde su colega.

El joven desaparece y el sol se levanta poco a poco. Dentro de las casas algunas luces son encendidas. Afuera, los blindados comienzan a circular por las calles más anchas de las favelas.

La secretaría de Seguridad de Río informó que un total de 1.180 policías trabajan en la operación, apoyados por 14 vehículos blindados de la Marina y fusileros navales, así como por cuatro aeronaves.

A apenas 74 días del Mundial de fútbol en Río y otras 11 ciudades de Brasil, las autoridades decidieron restablecer la presencia del Estado en el Maré, un complejo de 16 favelas, considerado uno de los lugares más peligrosos de esta ciudad y donde viven 130.000 personas.

El Complexo da Maré está ubicado en un sitio estratégico. Además de su cercanía con el aeropuerto, atraviesa los principales accesos a Río, las autopistas Roja y Amarilla y la avenida Brasil, convertida desde hace meses en una "Cracolandia", con decenas de adictos al crack que se instalan en sus márgenes.

- Mostrar la fuerza del Estado -

"Maré es un gran territorio dominado por el tráfico de drogas. Nuestra respuesta es hacer que el tráfico pierda cada vez más territorio. Es mostrar al narco que el Estado tiene fuerza", dijo recientemente José Mariano Beltrame, secretario de Seguridad del estado de Río.

Controladas durante décadas por el narcotráfico o milicias parapoliciales, las autoridades comenzaron a reconquistar decenas de favelas de manos del crimen organizado en 2008, con miras al Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos que la ciudad acogerá en 2016.

Para preparar la ocupación, unos 120 policías ingresaron a dos favelas de Maré el 21 de marzo, y anunciaron que detuvieron esta semana a 57 personas, incautaron armas y drogas.

Tras la ocupación, el Ejército será el responsable de mantener el control de las favelas hasta la instalación de una Unidad de Policía Pacificadora (UPP), el cuerpo especial creado para atender las comunidades ocupadas, prevista para el segundo semestre.

La presidenta Dilma Rousseff autorizó que los militares patrullen las calles del Maré como si fuesen policías tanto tiempo como sea necesario.

"Nosotros establecimos un plazo (...) del 31 de julio, negociando [con el gobierno federal] que si lo necesitamos [los militares] se queden más allá" de esa fecha, explicó el gobernador de Río, Sergio Cabral, horas antes de la ocupación.

- Retorno de la violencia -

Desde 2008, las autoridades han ocupado decenas de favelas e instalado 38 UPP que vigilan 174 de estas barriadas pobres, con un personal de 9.500 oficiales.

Pero la violencia ha retornado a muchas favelas "pacificadas" en los últimos meses.

Ocho policías han sido asesinados en lo que va del año en ataques atribuidos al crimen organizado, incluidos cuatro miembros de las UPP. La violencia afecta también a la población y es atribuida a veces a los propios policías.

El viernes, los habitantes de Maré denunciaron que un joven de 18 años fue torturado y asesinado en manos de oficiales del Bope.