Una señora, de 84 años, se ha vuelto famosa en el mundo entero al negarse a vender su casa para que se construyera un lujoso centro comercial con gimnasio. Ella no aceptó la oferta de 1 millón de dólares por su pequeña y simple propiedad, ubicada en Seattle, Washington. La explicación que dio para los ingenieros y constructores fue sencilla: "Esta es mi casa. Mi mamá murió aquí, en este mismo sofá. Regresé a Estados Unidos desde Inglaterra para cuidar de ella. Me hizo prometer que la iba a dejar morir en casa y no en una residencia. Cumplí mi promesa y es aquí donde quiero morir también, en mi propia casa. En este sofá ", contestó la anciana.
La abuela estupenda murió en 2008, a los 87 años, pero aún así logró sorprender a todos una vez más. Ella regaló la casa para Barry Martin, el jefe de las obras de construcción. En el momento, en que se le diagnosticó un cáncer de páncreas, la señora Edith Macefield recibió ayuda de Barry, quien se hizo cargo de su amiga en sus últimos años.
La historia de Edith Macefield es muy similiar a la de Carl Fredricksen, personal de la película Up, quien también se rehusó a vender la casa, donde compartió con su esposa.