Las niñas suelen ser los ojos de sus padres y esto se da porque generalmente son más apegadas al papá. El tiempo empieza a transcurrir, pero para ese ilusionado padre su hija siempre será su bebé.
En un abrir y cerrar de ojos, sin darse cuenta llega el momento en el que su hija decide casarse. Entre una serie de sentimientos encontrados el día en que un padre debe entregar la mano de su hija se convierte en uno de los días más importantes de su vida.
Pero ¿Qué pasa por la mente de este papá? Bueno, se puede decir que ningún padre es igual a otro, pero seguramente todos quieren lo mejor para su preciada hija. Al saber que su nena se casará, un papá puede enfrentarse a una serie de emociones. A continuación las más comunes:
Felicidad , al notar que su hija es feliz con el hombre que eligió, entonces él es feliz también.
Tristeza , al percatarse de que su hija se va de la casa y seguro la va a echar de menos.
Preocupación , al pensar si será el hombre adecuado, si en realidad la hace inmensamente feliz.
Satisfacción , al saber que su hija empieza una nueva etapa de la vida, y formará su propia familia.
Incertidumbre , por saber si todo irá bien y funcionará.
FUENTE: Yuma Ampudia